Mientras los doscientos vecinos afincados en la Cuesta de Las Flores ven cercano el final de un larguísimo túnel de más de dos décadas conviviendo con los malos olores de las fosas sépticas, otras diecisiete familias residentes en la otra punta del barrio, junto a la carretera de Villabáñez, se ven abocadas a perpetuar la misma situación al haberse quedado fuera del Plan Especial de Reforma Integral aprobado ayer por el Ayuntamiento y que solo afecta al entorno del camino de Hornillos.
Los afectados residen en las calles Peonia y Malva Real en viviendas molineras construidas en paralelo a la expansión del barrio por la ladera del Canal del Duero y aquejadas de problemas idénticos a los de sus vecinos de la ladera. Por eso, desde la asociación Los Almendros solicitan al Ayuntamiento que «hagan lo posible por sacar adelante un nuevo plan para sacar a estas familias de los problemas de salubridad e higiene que generan las fosas sépticas y que el barrio pueda quedar libre de pozos negros de una vez por todas». El objetivo, añaden las mismas fuentes, es «lograr que todos los vecinos de Las Flores puedan decir que están en el siglo XXI en las mismas condiciones que el resto de la ciudad».