El efecto invernadero preocupa a la comunidad científica, pero quizá no tanto a la población y a los gobiernos. El calentamiento global y el cambio climático son conceptos aún abstractos, pero sus consecuencias ya se dejan sentir en algunos puntos del globo. Julio Rodríguez Vivanco, miembro del equipo educativo del Ceneam, explica algunas de las claves sobre el origen de este fenómeno climático y sus posibles soluciones.
-¿Es alarmante el cambio climático?
-Sin duda. Para los científicos ambientales, éste es el problema más importante al que se ha enfrentado la sociedad desde la revolución industrial. Desde 1988, la ONU ha elaborado tres informes con previsiones sobre el cambio climático -en noviembre publicarán el cuarto-, y siempre se han quedado cortas.
-¿Nos lo tomamos en serio?
-No. El problema es difícil de abordar porque es global. Además, como sus efectos no son inmediatos, preocupa menos a la sociedad. Sin embargo, debemos ponernos serios ante esta amenaza. España ha firmado el protocolo de Kioto, pero éste solo afecta a las empresas, y no al ámbito doméstico, que es muy importante.
-¿Los ciudadanos pueden cambiar esta situación?
-Todos colaboramos en el cambio climático. El sector de transporte es el que más ha aumentado la emisión de gases -un 70% con respecto a los años 90-, mientras que el ámbito doméstico ha aumentado un 48%. La contaminación en el sector industrial, por su parte, disminuye.
-¿Cuáles son las urgencias internacionales?
-Urge que cada vez más países se sumen a la lucha contra el cambio climático. En Montreal, se han ido sumando países en vías de desarrollo, como Brasil o China, que no tenían obligación de hacerlo. Sin embargo, EE. UU., que genera la cuarta parte de la polución mundial, no ha firmado el protocolo de Kioto. Aún así, la sociedad norteamericana está cambiando y existen muchos grupos concienciados con esta lucha, como los que encabezan Clinton o Gore.
-¿Estamos a tiempo de dar un giro?
-Los científicos estiman que entre el punto de no retorno se encuentra entre las 400 y 450 partes por millón de CO2. En estos momentos, tenemos 375 partes, y el aumento anual es de dos. Estamos muy cerca de ese punto de no retorno y, además, la presencia de CO2 en la atmósfera es tan alta, que aunque detuviésemos su producción, el problema se mantendría durante un tiempo.
-¿Desaparecerán las playas del Cantábrico como se dice? ¿España puede desertizarse?
-Según los informes científicos, el agua del Cantábrico ha aumentado varios milímetros y ese crecimiento va en progresión. En España aumentarán las zonas desérticas.