«Después de 19 años sufriendo unos olores horribles ya iba siendo hora de que se acordaran de nosotros», resume Fernando del Río, uno de los vecinos de la Cuesta de Las Flores que se beneficiará del Plan Especial de Reforma del entorno del camino de Hornillos aprobado ayer por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento y que servirá para eliminar por fin los eternos pozos negros con los que conviven más de doscientos vecinos desde hace dos décadas.
Los ríos de aguas fecales que corren por las calles cada vez que rebosan las fosas sépticas del medio centenar de viviendas del denominado sector 46 pasarán a ser historia, esta vez parece que sí, antes de que finalice el año. Eso al menos es lo que dicen sobre el papel los 250.000 euros recogidos ya en los presupuestos municipales del 2006 destinados a la construcción de la ansiada red de saneamiento del entorno de calles como Azahar, Gardenia o Petunia.
El alcantarillado será el primer paso de un Plan Especial de Reforma Interior (PERI) mucho más ambicioso que pretende «regularizar la situación urbanística de las construcciones -un centenar, entre casas y naves, levantadas sin autorización legal- y el viario».
«Parques y jardines»
El proyecto, según explican fuentes municipales, «persigue la integración urbanística del barrio para legalizar las construcciones existentes, promover una infraestructura de urbanización necesaria para las viviendas -abastecimiento de agua, saneamiento, eliminación de fosas sépticas,...- e impulsar la puesta en marcha de equipamientos como parques y jardines, escuela o transporte pública», ya que hasta ahora lo más verde que habían visto los vecinos eran los prados del Canal del Duero y lo más cerca que habían visto pasar un autobús urbano era por la cercana Ronda Este.
«El proyecto está muy bien», resume Begoña Gómez, una vecina de la calle Azahar, «pero hasta que no vea a los obreros trabajando no me lo creo». Su escepticismo obedece a los vaivenes políticos que ha sufrido el proyecto de reforma del entorno y que ya en 1992, con el entonces alcalde socialista Tomás Rodríguez Bolaños, estuvo elaborado un borrador para eliminar las fosas sépticas. Siete años después, el Ayuntamiento, con Javier León de la Riva a la cabeza, llegó a presupuestar una red de saneamiento que nunca, hasta ahora, llegó a ejecutarse.
Mientras el proyecto, por fin aprobado, pasa el preceptivo periodo de exposición pública, los vecinos continuarán, como siempre, pagando los 200 euros que cuesta contratar a una empresa privada para limpiar sus pozos negros desde que hace seis años el Consistorio retirara la subvención al efecto para abaratar los costes de una operación que los afectados realizan cada seis meses como mínimo.
Tampoco lo tienen fácil los residentes de la Cuesta de Las Flores para transitar por el desvencijado asfalto de sus calles o por el camino de Hornillos que discurre bajo la ladera del barrio y en paralelo al Canal del Duero. En este sentido, el portavoz de la asociación de vecinos Los Almendros, Ángel Centeno, reclamó ayer al Ayuntamiento que «agilice los trámites tanto para comenzar este año las obras de la red de saneamiento como para urbanizar el camino de Hornillos antes de que les den las llaves de sus casas a los 300 nuevos vecinos de la urbanización La Silleta -situada junto a la cuesta y al fondo del camino-», además de agradecer el «esfuerzo realizado por los técnicos de Urbanismo para aprobar el proyecto».
Salir del «Tercer Mundo»
Los históricos inquilinos de la ladera esperan ver triplicada su población con los papeles que acrediten la legalidad de sus construcciones -levantadas sobre suelo rústico entre los años ochenta y noventa- y que les permita poder disponer de sus propiedades a efectos de compraventa en las mismas condiciones que el dueño de un piso en cualquier otro barrio de la ciudad. «Lo único que queremos es salir de la situación tercermundista en la que vivimos», resume otro vecino, Pascual García.
La intención, expuesta por escrito, del Ayuntamiento es que los propietarios de las viviendas, naves, talleres y almacenes que ocupan las 11,6 hectáreas de la Cuesta de Las Flores lleguen al 2007 con sus escrituras en regla.