El Consejo de Ministros, que ayer aprobó un paquete adicional de medidas, entre las que destacan las reformas energéticas y del mercado hipotecario, asumió un compromiso de contención del gasto público para el 2007, con el objetivo de contribuir a la corrección de los dos principales desequilibrios de la economía, el abultado déficit exterior y el diferencial de inflación con la media de la zona euro. Los datos adelantados de revelan que la inflación se situó en España en el 3,9% interanual y en el 2,2% en la zona euro, lo que arroja una distancia de 1,7 puntos. El déficit exterior alcanzó en el 2005 un volumen récord, y un importe equivalente al 6,5% del PIB.
El vicepresidente Solbes adelantó que el gasto de la Administración Central crecerá el próximo año menos que el avance del Producto Interior Bruto nominal (incluido el impacto de los precios) y que también ese año las cuentas del Estado se cerrarán con superávit. La contención del gasto público ayudará a la moderación de la demanda interna, que, si bien está siendo un importante motor del crecimiento, explica dos terceras partes del alza de los precios y de los números rojos de la cuenta de España con el exterior, explicó. Otro tercio de culpa lo atribuyó a las rigideces del mercado.
El Plan de Modernización está destinado a combatir estas últimas. Cuando se cumple un año de su aprobación, el programa ha sido enriquecido con un nuevo paquete de medidas.