Hace falta mucha disciplina para entrenar larga distancia, y más aún en mitad de los inviernos palentinos, que invitan más a quedarse en casa al lado de la calefacción. Esa disciplina ha forjado un carácter duro dentro de una persona accesible. Marta Domínguez (Palencia, 1975) no pone ninguna pega a la entrevista. Una vez en ella, sin embargo, sus condiciones mandan. Y esas condiciones las fija su agenda de deportista de élite, como no podía ser de otra forma.
Una agenda apretada. Se diría que el día se le queda corto para todo lo que tiene que hacer, lo que da más valor a su decisión de meterse en su día en embrollos del tamaño de la política, o en campañas a favor del deporte base. Quiere hacerlo todo y además a la voz de ya. Por eso, cuando te guía a la sala donde se celebrará la entrevista, hay que decirle que afloje el paso para que el fotógrafo y el redactor la sigan. No todos tienen la misma energía que la jefa del atletismo nacional.