-Después de muchas entrevistas con deportistas de la región, por lo que cuentan unos y otros esta vez tengo la impresión de venir a ver a la gran capitana.
-No lo sé (sonríe), la verdad es que todo es fama. Soy una persona normal y corriente, pero es verdad que como llevo tantos años, y tantos años allá arriba, la gente parece que me tiene más respeto.
-Sí se aprecia ese respeto, todo el mundo tiene claro quién es Marta Domínguez y su papel en el deporte de Castilla y León. Y parece que no es solo por los resultados.
-Bueno, yo tengo una forma de ser característica. Tengo bien claro lo que quiero, lo que tengo y lo que soy, y para conseguir resultados deportivos hay que trabajar mucho. Y para ser una buena persona y tener un carácter como el que tengo Pues creo que soy única, ¿no? (se ríe). Única porque todos somos únicos. No es que se me tenga más o menos en cuenta, sino que por ser el tipo de persona que soy, con todas mis características buenas o malas, se me mira desde otro punto de vista.
-La forma de competir también hará algo, porque no es lo mismo ver ganar a Perico o Marta Domínguez que a Indurain o Rafa Nadal. Son maneras distintas de triunfar.
-Somos carismáticos, porque sí es verdad que los últimos campeonatos que he hecho se han decidido en los últimos doscientos metros. Ahí se ha jugado la diferencia entre ser cuarta o primera, y eso te hace levantarte del asiento. Pero como yo hay muchos deportistas. Mayte Martínez también es una gran corredora y una gran luchadora y está sacando buenos resultados. Pero quizá por los años que llevo y por las carreras y los resultados soy el referente en el que la gente se fija.
-¿Y eso se lleva bien? Sobre todo cuando vienen mal dadas.
-Creo que lo llevo bastante bien, porque tengo los pies en el suelo y sé que cuando uno está arriba todo es bastante bonito y que cuando está abajo no lo es tanto. Cuando un deportista sabe lo que puede conllevar un éxito, o un fracaso, o una lesión, no es tan duro el golpe. Yo he estado lesionada, no he tenido buenos resultados durante unos años, y la gente no ha estado tan detrás de mí como otros años. Pero estoy acostumbrada, sé lo que conlleva ser un deportista de élite y sí es cierto que la gente ha estado conmigo siempre. Ahora no puedo decir que cuando he estado mal no han estado ahí. Al revés, quizás he sido yo la que se ha apartado un poquito. Por mi forma de ser, porque no necesitaba a nadie más que mi familia y el grupo médico que me estaba recuperando. Quizá he sido yo más culpable que la gente.
-Da la sensación de que los atletas saben cargar mejor con estas cosas derivadas de la fama.
-Deportes como atletismo, ciclismo, natación, tenis, que son individuales y en los que priman la condición física y el sacrificio, te van forjando en el día a día. Hacen que tu personalidad también vaya por la misma línea. Y tienes que saber que nadie es más que nadie y que porque seas campeón del mundo, o de Europa, no eres más que una persona normal. Y eres igual que tu vecino, que puede ser médico, arquitecto, fontanero o electricista. Creo que es porque sabemos lo que cuesta y porque en este mundo desempeñamos nuestro papel, que es correr.
-Ustedes, además, pasan por ser de los más comprometidos socialmente. Desde el apoyo a la base a meterse en política.
-Somos un reflejo donde se mira mucha gente, y cuando alguien tiene una iniciativa o presenta un proyecto se fija en alguien conocido y que tenga buena imagen, y se fija en los deportistas. Y si podemos ayudar, hacemos lo posible. Yo para cualquier cosa que me llaman, si puedo y el calendario me lo permite, voy.
-¿Pero por qué no sucede igual con otros deportistas?
-Castilla y León tiene buenos atletas, pero también buenos piragüistas, jugadores de balonmano, de fútbol. Pero quizá es que la accesibilidad de un atleta es mayor. Es coger el teléfono y puedes hablar directamente con él y decirle «quedamos a tal hora». Con otros deportistas igual tienes que tirar de agenda, o quedar con su representante, o no les deja su entrenador. Creo que es un problema de contacto, a lo mejor.
Mujeres unidas
-El compromiso, además, en el caso de las chicas, va más lejos. Son casi militantes, en cuanto a defender a la mujer deportista. Tienen ustedes una guerra montada, casi subterránea, pero la tienen.
-Bueno, yo no soy feminista ni mucho menos, pero cuando tengo oportunidad de defender a la mujer la defiendo. Porque el hombre lo tiene todo ganado con hacer una buena carrera o buen resultado, mientras que las mujeres tienen que estar todos los años demostrando que son campeonas para que sigan hablando de ti. Por eso las mujeres nos juntamos ahí siempre con el mismo proyecto de decir «tenemos que luchar por las mujeres» y por decir que estamos ahí. Hay que seguir todos los años consiguiendo resultados para que te comparen de igual a igual con un hombre. No es porque queramos que se nos trate mejor que a los hombres, sino igual.
-Pero en cuanto a resultados ya no queda ninguna duda, después de las últimas competiciones.
-Sí, pero aún así siguen los hombres siempre abriendo portadas, hablando de fútbol, aunque a lo mejor no sea el fútbol lo más importante del fin de semana. En Castilla y León, en España, algunas veces el resultado más importante es el de una mujer y no abre noticiarios. Entonces, aunque se consiga una medalla olímpica, o una medalla a nivel mundial, siempre se abre con el fútbol o con una figura masculina.
-Pero eso va más allá. No ya es que lo masculino se coma a lo femenino, sino que hay un deporte, el fútbol, que lo tapa todo.
-Sí, pero eso es un problema ya de la prensa, de la sociedad en general. No quiero entrar en un debate sobre el fútbol. Creo que si... No quiero meterme (ríe). El fútbol va por un lado, el atletismo, el ciclismo, van por el suyo...
-Pero eso lo hace más difícil. Son muchos deportes los que se quejan de que no se les presta la atención que se merece, que todo se centra en un solo camino. Así que hay que vencer dos barreras.
-El fútbol tiene su parte, las mujeres la nuestra. No quiero meter polémica porque no me gusta, y creo que cada uno tiene su espacio. A lo mejor no es suficiente, porque nunca estamos conformes con nada, pero sí es verdad que la mujer, en igualdad de condiciones con un hombre, siempre está desprotegida, siempre se encuentra en inferioridad de condiciones. Por eso si tengo la posibilidad de 'meter' un poquito en pro de las mujeres, aprovecho.
-También tendrá que ver con que no haya mujeres deportistas en los mandos, que quizá es lo que sucede en el mundo de la empresa.
-Hombre, si la mujer empresaria se diera a nivel de jefa de distintos sectores, seguramente se dotaría a la mujer de mucho más valor. Por eso creo que es importante que esté ahí, pero si no lo está tampoco podemos hacer nada. Podemos seguir hablando pero es una pescadilla que se muerde la cola.
-Están haciendo por llegar, por lo menos.
-Poco a poco, sí. Pero cuando nosotros no estemos, ¿qué pasa?
Futuro complicado
-¿Hay algo por detrás o no?
-Pues no sé. En Castilla y León Marta Romo, que es de Salamanca, promete, pero es muy joven, no se sabe cómo puede evolucionar. Tampoco hay un futuro muy prometedor. Un Manolo Martínez, un Juan Carlos Higuero, una Mayte Martínez y una Marta Domínguez no creo que vuelvan a volver a salir. Saldrán otros, pero juntar otros cuatro como los que hemos salido en los últimos años va a ser muy difícil que vuelva a pasar.
-Es una generación muy buena y además con un carácter especial.
-Muy buena y muy duradera, porque Manolo Martínez comenzó a competir a nivel absoluto en el año 1993, creo, y estamos en el 2006 y sigue compitiendo. Han sido muchos años y la gente no se los está tomando como merece, porque llevar 13 años en la élite mundial no lo hace cualquiera. La culpa es de la sociedad, que lo damos por hecho y cuando vuelves de un Mundial sin medalla pues es un fracaso, cuando un cuarto o un quinto puesto del mundo es casi igual de importante.
-No se le da esa relevancia. Ahora, además, tras el reciente caso de Jesús Rollán, ¿se ha planteado qué hay después de esto?
-La verdad es que tanto el caso de Jesús Rollán como el de Teófilo Benito, que fue similar, te llama la atención pero no te sorprende. Porque una persona que lleva tantos años en la competición, con una exigencia de competitividad que aparte del deporte no la encuentras en ningún sitio La adrenalina que genera no la consigues con otra actividad. Cuando te falta eso, ¿dónde lo buscas en la vida cotidiana? Te hace encontrarte como se han encontrado ellos, que no lo han hallado en nada y no han podido superar esa sensación de estrés. Espero que cada uno encuentre su futuro después del deporte y que mejor o peor se encamine hacia una vida más normal. Yo espero seguir corriendo unos cuantos años más, prefiero vivir el día a día y cuando decida retirarme espero encontrar algo que me llene, con lo que me sienta segura, haciendo lo que me gusta, y que me encuentre bien.
-¿Hay forma de prevenirlo?
-Hay que saber adaptarse uno a lo que tiene. Cuando estás en lo más alto hay que saber estar. Y cuando eres una persona normal y pasas algo más inadvertido tienes que amoldarte al resto. Creo que la cabeza mandará mucho. Y si eres una persona asentada y tienes un buen grupo de gente que te acompañe, familia y amigos, será más fácil de llevar. Tampoco puedo decirlo porque no he vivido ese caso, cuando lo deje ya veremos qué pasa con mi vida.-Deporte profesional.
-Mi vida.
-Olimpiadas.
-Mi punto fatídico.
-¿Madrid 20...?
-Y algo.
-Mayte Martínez.
-Puro coraje.
-5.000 metros.
-Mis mejores resultados.
-Maratón.
-El futuro próximo.
-¿Muy próximo?
- (sonríe y se encoge de hombros).
-Invierno.
-Mucho trabajo.
-Una lesión.
-Un parón que te hace pensar.
-Oposición.
-Llevar la contraria.
-Gobierno.
-Punto y aparte.
-Fútbol.
- Espectáculo.
-Galácticos.
-¿ !
-¿La dejamos en blanco, y nunca mejor dicho?
-Si, en blanco.