El anuncio del presidente del Gobierno de que convocará el Pacto Antiterrorista antes de su intervención en el Congreso para solicitar autorización para unas eventuales conversaciones con ETA está manifiestamente dirigido al Partido Popular, que deseaba vehementemente este protagonismo, pero no parece que vaya a ser un instrumento de gran utilidad. En efecto, la iniciativa del fin de la violencia ha de corresponder íntegramente al jefe del Ejecutivo, con el apoyo esencial del líder de la oposición, que ha de corresponsabilizarse en el asunto porque cabe la posibilidad de que haya de gestionarlo en el futuro. Pero será además necesario el respaldo de las restantes fuerzas, especialmente los nacionalistas vascos, que habrán de acompañar prudentemente el proceso sin interferir ni dar pábulo a sus crónicos afanes de protagonismo.La gran herramienta contra ETA es la cercanía Zapatero-Rajoy. Ambos deben ser capaces de mantener la más absoluta coincidencia en este asunto aunque discrepen en todo lo demás