La calle Miguel Iscar de Valladolid estará cerrada al tráfico desde el próximo lunes 3 de abril -tan sólo el transporte público y los servicios de emergencia podrán circular hasta después de la Semana Santa- con el fin de efectuar las obras de acondicionamiento de la calle, deteriorada por el efecto del paso un de un ramal del río Esgueva, que se prolongarán hasta finales de año y que cuentan con un presupuesto de 1,3 millones.
De este modo y según señaló hoy el concejal de Seguridad y Vialidad, el Ayuntamiento ha previsto itinerarios alternativos que permitirán a los conductores circular por las calles adyacentes, lo que a su vez ha obligado a cambiar los sentidos de algunas vías como el caso de Divina Pastora, acera de Recoletos o Marina Escobar.
De este modo tras la conclusión de la primera fase de las obras, centrada en la retirada de árboles y acondicionamiento de algunas de las zonas, el corte definitivo llegará tras la Semana Santa, momento en el que los coches podrán circular por la calle Perú -se eliminará la zona de estacionamiento- hacia Recoletos, donde podrán girar a derecha o izquierda; por la calle Divina Pastora en un único sentido hacia la Plaza de Madrid; por Marina Escobar en dirección únicamente a la calle Perú, y por Claudio Moyano, vía en la que se mantiene del mismo modo la circulación aunque se valoró la posibilidad, según el concejal, de permitir el giro con vehículos por la calle Santiago, alternativa descartada por el riesgo para los peatones.
En este sentido, Sánchez recordó que el Ayuntamiento colocará carteles informativos sobre estos itinerarios en las calles Dos de Mayo, Gamazo, Plaza España y en Nicolás Salmerón aunque además se buzonearán 1.500 trípticos entre los vecinos de la zona con el fin de que puedan conocer las posibilidades de movilidad del entorno.
En referencia a la entrada del aparcamiento de la Plaza de Zorrilla por Miguel Iscar, Sánchez señaló que se creará un acceso por Marina Escobar hasta el momento en que las obras lo permitan aunque en el momento en que se cierre se podrá acceder por la entrada anexa a la Plaza de Zorrilla. Además, los residentes no sufrirán problemas a la hora de aparcar, añadió.
"Es una obra importante para la ciudad, es un beneficio para todos y hay que tener un poco de paciencia", manifestó Sánchez, quien añadió que los itinerarios de los autobuses públicos también registrarán cambios cuando llegue el momento del cierre.
De este modo, el concejal señaló que la parada de la Acera de Recoletos se mantendrá aunque se han tenido que realizar obras de ensanchamiento en esta vía con el fin de que los autobuses puedan girar, por lo que el transporte público será derivado también por la calle Perú o bien por la calle Claudio Moyano, como ya ha sucedido en otras ocasiones.
El concejal de Seguridad y Vialidad destacó la importancia de la finalización del aparcamiento del Paseo de Zorrilla, "que lleva un ritmo importante", para suavizar los problemas circulatorios por las principales vías de la ciudad.
Por último y en referencia a las obras que afectan al tráfico de vehículos en la ciudad --Miguel Iscar y Avenida de Salamanca--, Sánchez anunció que todas estarán concluidas a fin de año aunque hay algunas, como las de la plaza Circular o el Paseo de Zorrilla, terminarán en fechas próximas a las fiestas patronales de la ciudad.
El aspecto de la nueva calle
Por su parte el concejal de Urbanismo, José Antonio García de Coca, explicó que la nueva urbanización de la calle, cuando concluyan las obras, presentará tres carriles, dos de tráfico convencional hacia Plaza de Zorrilla y uno exclusivo para el transporte público.
Así, la vía contará con una anchura de 9,5 metros mientras que la de acera la de los número impares será de 3,75 metros y la de los pares, de 4,80 metros, zonas de tránsito que presentarán baldosas de terrazo fabricadas con granitos naturales triturados, de colores gris, negro y rojo "con tratamiento muy noble".
Además en la zona se ubicarán cuatro puntos de contenedores subterráneos para residuos sólidos como en la calle Doctrinos con cuatro bocas cada uno.
Las obras, que según García de Coca se intentarán agilizar para no agotar el plazo de ejecución, es una de las "más demandadas" por los vecinos de la zona y tienen como objetivo, en primer término, solventar los problemas de hundimientos que provoca el paso por debajo de la vía de uno de los antiguos ramales de la Esgueva.
Esta dificultad, que no se arregló en anteriores obras, realizadas en la década de los 70 y 80, se corregirá en esta ocasión mediante actuaciones en las redes subterráneas, que presentan "carencias notables" aunque además, según el concejal de Urbanismo, se aprovechará para mejorar el aspecto de la vía.