José Antonio Salagres, el vecino que inició el lunes una huelga de hambre y se encerró en el ático de la casa que acababa de subastar el Banco Sabadell en los números 11-13 de la calle Prado, decidió poner fin ayer por la mañana a su protesta debido a la «falta de apoyo» recibida durante las 48 horas que mantuvo viva la llama de la reivindicación.
«Sentía que estaba demasiado solo y no me compensa hacer este esfuerzo para nada», explicó ayer el afectado, quien confía ahora en que «la Justicia haga su trabajo y nos devuelvan el dinero que invertimos en esas viviendas».
El resto de afectados emitieron ayer un comunicado de apoyo a Salagres en el que, al igual que este, se encomiendan a la futura decisión que adopte el Juzgado de Instrucción 5 sobre la responsabilidad penal de la constructora Lacile S. L.