Si al final el acuerdo del PP y del PSOE en Valencia va a servir para que Castilla y León amplíe su techo competencial con un nuevo Estatuto de Autonomía, bienvenida sea la mirada a los valencianos. Pero de ahí a la copia simple y directa hay un espacio tan estrecho como peligroso. Por tanto, si Castilla y León imita a los demás, que sea para llegar al máximo nivel de autogobierno posible, y no solo en lo conceptual. Aunque lo más necesario es que esa definición a la que se aspire, dentro del marco constitucional para ser denominados en el conjunto del Estado español, sirva para despertar un sentimiento de pertenencia a una entidad política y administrativa que ahora no existe.