El árbol de la pasión empieza a brotar estos días, como cada primavera, en el patio de la Fundación Segundo y Santiago Montes. Da sombra y refugio a 'Odiseo', la escultura que Jorge Oteiza regalara a la familia Montes Mozo. Al igual que esta saga familiar vallisoletana, su tronco maltrecho pasó muchas vicisitudes, pero salió adelante por el empeño personal de Catalina Montes, albacea testamentario de las aportaciones de esta singular saga. «Comenzó a florecer de nuevo casi a la par que abríamos la sede de la fundación», recordaba ayer Catalina.