Ya nadie se acuerda de la última sequía porque los embalses que abastecen a la capital se encuentran al cien por cien de su capacidad, pero en el mes de octubre el Ayuntamiento estuvo al borde de recurrir a las restricciones de agua. Incluso hubo que 'tirar' del acuífero de Madrona para suplir la reducción del agua procedente del Pontón Alto, que en la primera semana de aquel mes llegó a ser de pésima calidad porque correspondía a la toma más baja.
José Llorente espera que los embalses continúen llenos por mucho tiempo, aunque, al tener tan poca capacidad, no tardan mucho en vaciarse. «Hay nieve en los altos y es de esperar que el deshielo asegure el lleno, pero un mes sin llover merma los recursos de un pantano como el de Revenga, que tiene muy poca capacidad. Ambos se llenan pronto, pero también se vacían rápido», afirma Llorente.