José Llorente defiende el derecho de los ciudadanos a conocer el estado del agua que consumen. Por eso está contento con la iniciativa del SINAC, aunque todavía no esté plenamente operativo.
-¿Hay motivos para alarma?
-Ninguno, de verdad. Los análisis lo dicen claramente: el agua de Segovia es potable.
-Entonces, ¿a qué se debe tanto follón?
-No sé en qué datos se basó la OCU para decir que había riesgos. Los niveles más altos de trihalometanos no han superado los 80 microgramos en el peor momento, que fue en octubre. Los últimos análisis hablan de 57.
-¿Qué periodicidad tienen los análisis?
-Diaria. Las tomas de agua se realizan en quince puntos distintos, nueve en la capital y el resto en los barrios incorporados. Además, los análisis los hacemos con duplicidad, es decir, uno realizado por la propia planta y otro por un laboratorio que hemos contratado. En todo el año 2005 llegamos a realizar más de mil análisis del agua y el resultado siempre ha sido bueno.
-Pero me reconocerá que la calidad del agua podría ser mejor.
-Tener una nueva potabilizadora es básico. La de Chamberí es vieja y por mucho dinero que metas, siempre será vieja. Es como tener un coche viejo. Con una potabilizadora nueva para depurar el agua que llega del Pontón, la calidad mejoraría, pero la Junta de Castilla y León debe cumplir el convenio sobre el Rancho del Feo. Los barrios incorporados se están abasteciendo de sus propios pozos, pero está en marcha un proyecto para construir una nueva red para que les llegue el agua del Pontón.
-¿Quizá sea Nueva Segovia el barrio con mejor calidad de agua de toda la ciudad?
-Puede ser porque toma el agua del pantano de Revenga, que se depura en el Rancho del Feo. En el recinto amurallado hay canalizaciones oxidadas y eso puede llegar a notarse, pero tampoco hay excesivos problemas y es apta para el consumo.