El día 15, EL NORTE DE CASTILLA criticó a Ecologistas en Acción por oponerse a la construcción de nuevos embalses en España. El periódico argumentaba que, cuando arrecian las críticas a los combustibles fósiles, por el cambio climático, y a la energía nuclear, constituye un «fundamentalismo insano» negarse a la energía hidroeléctrica.
El razonamiento del diario no es válido en España, porque la utilización hidroeléctrica de nuestros embalses es testimonial. España no puede sustituir sus combustibles fósiles mediante centrales hidroeléctricas, no tiene capacidad, ni aunque destrozara todos sus valles para ello. No es cierto tampoco que los ecologistas siempre hablen en negativo. Greenpeace ha encargado recientemente un informe a la Universidad Pontificia de Comillas acerca del potencial de las energías renovables en España y el resultado es concluyente: el potencial teórico cubre 10 veces la demanda eléctrica actual. La energía renovable que destaca es la solar termoeléctrica (no confundirla con la fotovoltaica ni la solar térmica), la hidroeléctrica apenas tiene relevancia. Sin embargo, este informe apenas ha tenido repercusión en los medios de comunicación, a pesar de su tremendo interés. También ha pasado desapercibido el estudio del Gobierno sueco para alcanzar un abastecimiento de energía eléctrica 100% renovable. Si los mensajes positivos del colectivo ecologista no se difunden, es lógico que la opinión pública nos vea como «opositores a todo».