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Lunes, 27 de marzo de 2006
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Recabando la opinión de los pollos
LA prudencia es esencial cuando nos proponemos explicar de forma sencilla un problema biológico complejo, con implicaciones en la ganadería, la economía e, incluso, en la salud humana. La información oficial ha apuntado a las aves migratorias silvestres procedentes de África como el mayor factor de riesgo para la llegada de la gripe aviar a la Península Ibérica. Sin embargo, los artículos científicos más importantes publicados hasta ahora manejan como vector de propagación principal el comercio avícola, e indican la posibilidad de que complementariamente esté siendo diseminada por las aves viajeras.

En febrero de este año la revista 'Nature' afirmaba que el comercio y movimiento de pollos han sido los factores más importantes de expansión del virus desde su epicentro en el sur de China, y que para algunos científicos el vínculo con las aves migratorias permanece circunstancial y especulativo. Las vías férreas más importantes unen el sur de China, Rusia y el Este de Europa; muchos piensan que esta ha podido ser la ruta de transmisión del virus entre Asia y Eurasia. Al comercio industrial de aves se han achacado también los brotes africanos de Nigeria y Egipto.

El estudio más amplio realizado hasta ahora, publicado en la prestigiosa revista americana 'Proceedings of the National Academy of Sciences', concluye que el sur de China es el área más probable del origen de las cepas virulentas (H5N1). La caracterización de las variedades regionales del virus sugiere que subsiste en las granjas a través del movimiento de pollos y productos del pollo, más que por la reintroducción del virus desde las aves migratorias, aunque estas pueden diseminarlo a largas distancias.

El periódico inglés 'The Guardian' (22/2/06) menciona que se ha culpado a las aves migradoras de traer la gripe aviar a Europa. Sin embargo, existe un creciente consenso de que la ganadería industrial y la modificación del medio por el hombre son los factores principales de expansión de nuevas enfermedades, como ya ocurrió anteriormente con la encefalopatía espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas). Según el 'Herald Tribune', los expertos no entienden cómo las aves migradoras pasan de largo sobre continentes vulnerables, pero provocan inesperados brotes en otras zonas. Es como si los focos se estuvieran produciendo en lugares y momentos del año equivocados y sería necesario prestar más atención al comercio y las exportaciones. Los modelos de migración de las aves son complejos y variados, de manera que pueden conectar casi dos puntos cualquiera en un mapa (las migraciones en la mayoría de las especies se realizan en frentes amplios con cierto solapamiento de los corredores). Pero no existe correspondencia con los brotes que se esperarían si las aves silvestres que utilizan el sistema migratorio paleártico-africano fueran los vectores primarios del virus.

En los países del sudeste asiático, el volumen de la producción avícola industrial se ha multiplicado por ocho en los últimos treinta años. Este es el caldo de cultivo ideal para el H5N1. La genética está basada en híbridos comerciales que proceden de unas pocas razas. Los lotes siguen un ciclo muy corto, de 40-55 días de duración, para obtener pollos de aproximadamente dos kilogramos. Todas las evidencias disponibles indican que es necesario un gran número de aves con baja diversidad genética, concentradas en pequeñas áreas, para generar el proceso de mutación del virus. En estas condiciones, los virus evolucionan rápidamente hacia una forma más patógena y altamente transmisible, capaz de saltar las barreras entre especies y dispersarse hacia las aves silvestres. En este nuevo escenario, las aves silvestres se nos presentan como víctimas más que como vectores: nos encontraríamos entonces con un virus de gallineros industriales que mata aves silvestres, y no lo contrario.

Permanecer en alerta no significa estar alarmados y sorprende el revuelo producido por 170 casos de personas infectadas en nueve años, cuando la gripe común mata a decenas de miles de personas anualmente. ¿Cuales pueden ser las razones de esta alarma? Tal vez intervengan otro tipo de factores, como el relacionado con el negocio de las vacunas y antivirales. Pero existe otra conjetura más subrepticia e inquietante. La cuidadosa selección de imágenes en algunos medios envía un mensaje claro a la población: «La gripe aviar es un problema de las aves silvestres y de las prácticas atrasadas de avicultura». Escasean en los informativos las fotos o reportajes que impliquen a la industria, cuando conocemos bien que el origen del virus y las grandes mortandades se han producido en ese tipo de instalaciones, mientras que las mortandades de aves silvestres son casi anecdóticas. ¿Se estará intentando dar el golpe de gracia a la ganadería de subsistencia de los países más pobres para instaurar allí también la avicultura industrializada? Varios millones de aves migratorias procedentes de África han entrado ya en la Península. Excepto las más tardías, como los ruiseñores, las tórtolas o los vencejos, la mayoría ya están aquí. Si el peligro fuera tan grande, deberían haber aparecido ya centenares de focos en toda España. Es fácil culpar a las inquietas aves silvestres, cuya libertad envidiamos, y a algunos pollos con suerte que en estos tiempos aún buscan lombrices en el suelo y conservan alguna calidad de vida, porque su autoexculpación no es previsible que se produzca. Pues eso, recabemos la opinión de los pollos.



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