El Gobierno ha especificado, como es natural, que el alto el fuego no solo debe hacer referencia a las acciones armadas (como insinuaban las versiones francesa y vasca del comunicado), sino también a la extorsión y a la 'kale borroka'. Si no cesaran absolutamente estas actividades, la 'tregua' se consideraría rota. Pese a ello, todos los expertos en política antiterrorista aseguran que la disposición de la banda es inequívoca. Y sostienen que el único peligro es que se produzca una escisión: algunos elementos podrían estar en desacuerdo y cometerían algún atentado. En el caso del IRA hubo alguna escisión, y la propia organización se cuidó de desactivarla expeditivamente (condenó a muerte a los cabecillas de la facción escindida). Aquí, la debilidad de los efectivos en libertad es tan manifiesta que se piensa que no se dará el caso.