Responsables de las Cámaras de la Propiedad reconocen los beneficios de unas inspecciones que intentan evitar que los edificios antiguos lleguen a la ruina, siempre y cuando se concrete qué se debe examinar y quién debe hacer el informe. Desde la Cámara de la Propiedad de Valladolid van un paso más allá y demandan a las administraciones «facilidades» para que los propietarios puedan acometer las obras necesarias para arreglar los desperfectos que recojan los informes. «Los responsables de la Administración deben ponderar todos los elementos necesarios para hacer efectiva la finalidad de la norma», demanda el secretario de la cámara vallisoletana, Segundo Velasco. Este responsable cameral llama la atención sobre la cuestión de la conservación de estos edificios. Si el valor de las reparaciones necesarias supera más de la mitad del valor de la edificación descontando el del suelo sobre el que se levanta, el inmueble está en ruina y el particular no tiene la obligación de conservar un edificio que lo lógico es que acabe en demolición.
«Si de verdad se pretende conservar hay que facilitar iniciativas que tiendan a acercar la financiación a los propietarios», precisa Segundo Velasco.
Pero para valorar las consecuencias de la inspección, ésta debe existir, y tal y como está la situación, los propietarios consideran la normativa inaplicable si no se establece un catálogo con los puntos de la edificación que el técnico competente debe examinar. «Hay que ver el grado de exigencia que va a primar en las inspecciones porque buena parte de los edificios antiguos no pueden adaptarse, por cuestiones de estructura, a lo que hoy se exige para las edificaciones de nueva planta», afirma Velasco.