Una vez más, el pasado 9 de marzo dos trabajadores, esta vez de Elecnor, murieron en un trágico accidente laboral en Valladolid y otros dos quedaron gravemente heridos. De nuevo la sombra de la subcontratación aparece al lado de este último siniestro y de nuevo la prevención de riesgos laborales no pudo evitar las muertes. No tengo ni idea del origen del accidente, ni de qué falló o lo provocó; únicamente sé que podía y debía haberse evitado, que siempre los muertos están de un lado mientras los beneficios se encuentran en el lado opuesto, que seguramente quedó trasnochada la lucha de clases, pero los trabajadores seguimos siendo mano de obra barata y nuestras vidas, explotadas e infravaloradas.
¿Qué pasa con las normas de prevención de riesgos laborales? Una de dos, o se cumplen o deberían cambiarse.
Quizás la Inspección de Trabajo averigüe qué originó este mortal accidente, eso no devolverá la vida a los muertos, sin embargo puede salvar la de otros trabajadores. Mientras esto llega, solo me queda unirme al dolor de la familia y compañeros y, desde la impotencia, gritar una vez más: ¿accidente laboral, terrorismo patronal!