«No me pongáis años, que ya tengo bastantes. Cumplo los 36 en agosto». Lo decía Edo porque unos afirmaban que tiene 33 y otros 36, él aclaró el tema y fue tan sincero y elocuente como cuando hace 15 años ganó su primera etapa en esta primera Vuelta. «He tenido suerte, tenía miedo a la luvia y el viento y al final no ha sido tanto, porque no hubiera podido hacer este final».
El corredor del Andalucía-Paul Versán explicaba que «los últimos 20 kilómetros han sido durísimos, el ritmo se ha incrementado mucho merced al trabajo que han realizado el Illes Balears. Liberty y Discovery han provocado que media carrera entrara descolgada».
Sobre su remontada en la recta final el catalán explicaba que «la veteranía de algo tiene que servir. Otras veces lo intentas desde lejos y cuando llega la meta te pasan la mitad de los corredores y sin embargo hoy he sabido esperar al momento justo, he sacado el máximo rendimiento a las fuerzas que me quedaban».
Recuerda como si fuera ayer las otras cuatro victorias en la misma carrera. «Fue una de mis primeras victorias cuando en 1991 gané con el equipo ADO para los Juegos de 1992. Después también en 1993 y dos etapas el 2002. En Castilla y León siempre he tenido suerte y hoy se cumple esa opinión».
De nuevo exhibe su sinceridad cuando afirma categóricamente que «está claro que mañana voy a perder la mayor parte de los maillots que he ganado, conozco mi papel en el pelotón y lo que hoy (por ayer) me ha tocado a mí mañana (por hoy) le tocará a otro. De todos modos salgo el último y eso siempre es una ayuda para intentar hacer el mejor papel posible».
Sus intenciones se limitan a intentar ganar de nuevo en la llegada de Salamanca. «Es un trazado un poco duro para mis condiciones, está el esprint de mañana, pero para la victoria traemos un equipo fuerte en el que Fito García Quesada, Paco Cabello o gente menos conocida como Juan Olmo o Luis Pérez pueden conseguir grandes cosas. Lo que está claro es que vamos a por todas».
Israel Núñez, realista
Parte del mérito del esprint es para Israel Núñez. El corredor del Kaiku acarició el triunfo con la punta de los dedos, pero quizá le faltó la experiencia de Edo. «Lo hemos intentado y no ha podido ser, pero seguiremos buscando alguna victoria de etapa».
Explica que «hemos estado toda la etapa muy atentos por miedo al viento -son preferibles los puertos- pero tengo ganas de hacer algo porque aunque yo nacía en Cataluña toda mi familia es de Medina del Campo y muchos de ellos viven siguen viviendo aquí. Lo que consiga se lo dedicaré a ellos».