El año pasado terminó con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,3%, un buen dato que, sumado a la mayor actividad gestora de los servicios territoriales y las oficinas liquidadoras, hizo que la Junta elevara su recaudación por impuestos el 17,6%, hasta alcanzar los 957,3 millones de euros. Lo explicó ayer la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, quien detalló que de esa cantidad 35,5 correspondieron a las llamadas tasas de la comunidad, mientras que los 921,8 millones restantes entraron en las arcas de la región fruto del cobro de los cuatro tributos cedidos por el Estado a las autonomías, que son los de Sucesiones y Donaciones, Patrimonio, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos y la Tasa Fiscal sobre el Juego.
Pilar del Olmo destacó que el incremento de los ingresos se produjo a pesar de que durante el 2005 hubo 44.613 contribuyentes de Castilla y León que se aprovecharon de algún tipo de deducción, lo que hizo que el Gobierno dejara de percibir 77,7 millones de euros. Junto a esto, la consejera hizo hincapié en que «el grueso de los beneficios fiscales han sido utilizados por jóvenes», lo que a su juicio es la mejor confirmación del «éxito» de este tipo de medidas.
De hecho, hubo 26.290 menores de 36 años que pagaron menos tributos con motivo de la adquisición de su casa, de los que 6.474 hicieron uso de esta posibilidad para hacerse propietarios de una residencia en el medio rural. Otros 380 expedientes estuvieron ligados a la compra de viviendas con algún tipo de protección oficial, 191 a familias numerosas y 163 a discapacitados. La lista se completa con los 17.589 ciudadanos que se acogieron a las ventajas previstas para las herencias de padres a hijos y entre los cónyuges, que supusieron una merma de ingresos de 29,1 millones.
A este respecto, la máxima responsable de las cuentas regionales recordó que la supresión total del Impuesto de Sucesiones en esos supuestos será efectiva en el 2007. Hasta entonces el 33% de los contribuyentes de ese grupo de parentesco deberá seguir pagando, ya que superan el nuevo límite de 60.000 euros de base imponible aprobado para este ejercicio. El Ejecutivo percibió 183,7 millones por esta vía en el 2005, el 19% más, una subida que achacó a la «superposición» de las autoliquidaciones de dos años y también a la existencia de «algunas herencias significativas», es decir, que superan el millón de euros.
Con todo, no fue este el tributo que más dinero reportó al Gobierno de la comunidad, sino el de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, en concreto 586,1 millones que suponen el 61,2% del total. El del Patrimonio incorporó 52 millones al balance final y el que grava el Juego -el único que decreció- sumó 99,9. Las tasas de la comunidad, por último, añadieron 35,5.
La labor inspectora de la Junta tuvo como resultado la detección de fraude fiscal por importe de 15,24 millones, lo que supone un aumento del 38,9% respecto al 2004 pese a que el número de actas instruidas se mantuvo invariable en 903. Al hilo de esto Del Olmo, que compareció acompañada por el director de Tributos, Andrés Carretón, anunció que entre las prioridades seguirá estando comprobar que el valor de mercado coincide con el escriturado en el caso de la vivienda, en consonancia con el auge que vive el sector.
Críticas del PSOE
Por su parte, el portavoz de Economía del PSCL-PSOE, Pascual Fernández, aseguró ayer que «el incremento recaudatorio por parte de la Junta demuestra el aumento de la presión fiscal y de los impuestos» por parte del Gobierno regional.
Fernández, en declaraciones a Europa Press, afirmó que a cualquier ciudadano de esta comunidad «le gustaría que le subieran el salario cerca de un 18%» ya que, según precisó, el aumento de la recaudación fiscal por parte de la Junta «es seis veces más de lo que han subido los salarios de media» en Castilla y León.