nortecastilla.es
Domingo, 19 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EL TIEMPO
LO + BUSCADO
Puente de marzo
Día del padre
Regalos
Ofertas de viajes
Antivirus
Fernando Alonso
Alquiler de pisos
Recetas de cocina


AUDIENCIA
VALLADOLID
VALLADOLID
El fin de una época
Blockbuster, la cadena más popular de alquiler de películas y que tiene dos tiendas en Valladolid, echa el cierre
El fin de una época
Establecimiento de Blockbuster en Parquesol. / MIGUEL ÁNGEL SANTOS
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

En el sector se lo olían hacía tiempo. Los gastos de Blockbuster, sobre todo en alquiler de edificios y nóminas, no se correspondían con los ingresos de un negocio a la baja. Por eso, hasta tres personas consultadas para la elaboración de estas líneas empezaron la conversación con un título manoseado: la crónica de una muerte anunciada. En efecto, antes del 15 de mayo echarán el cierre las tiendas de esta cadena en la península, una decisión que tiene mucho de símbolo. De hecho, el establecimiento que la empresa tiene en Parquesol -la multinacional cuenta con dos tiendas en la capital vallisoletana, la otra está en la calle Puente Colgante- anuncia con grandes carteles de liquidación que desde el pasado 2 de febrero sus instalaciones dejan el servicio de alquiler para dedicarse «en exclusiva a la venta de nuevo y seminuevo material».

Jorge Pastoriza, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Videoclubs, abre su ordenador para explicar de forma gráfica el titular de este «drama»: 'los ingresos del sector disminuyeron en el 2005 un 40 % respecto al 2004'. «La venta de películas de las compañías a los videoclubs 'solo' cayó un 23% -explica-, pero la repercusión final es mayor. La diferencia se debe a que las tiendas tienen que seguir comprando películas, aunque luego no las alquilen». Pastoriza añade que en España hay unos seis mil videoclubs, pero que en un año caerá el telón sobre el 20% de esas puertas.

Los responsables de Blockbuster han apuntado a la piratería para explicar el declive de su negocio -los empleados de los establecimientos vallisoletanos rehusaron hacer declaraciones-, los números rojos de su cuenta de resultados (5,5 millones en 2004). Y José Manuel Tourné, responsable de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP, fap.org.es), tira del mismo hilo. En el 2005, según sus datos, hubo 8.394 actuaciones policiales en las que se intervinieron 1.200.640 películas. «Hace un año y medio que hemos solicitado medidas urgentes -asegura-, porque tenemos un enfermo muy grave. La respuesta del Gobierno, el plan antipiratería, tiene algunos elementos interesantes, pero no es una solución inmediata».

Principales causas

Tourné habla de una piratería en forma de tridente. El top manta, la venta callejera (17 millones de películas en el 2004); Internet (16 millones de descargas) y una tercera vía en su opinión «más dañina», las copias para los compañeros de trabajo o amigos (37 millones). «¿Me tuestas 'Crash'?», oímos en la oficina, una frase tan habitual que a nadie sorprende. Según estos datos, la piratería callejera tiende a la baja, «porque el público empieza a considerarlo un delito, y algunos ayuntamientos persiguen a los compradores», mientras que Internet y la distribución entre conocidos se multiplica.

Las formas más o menos discutibles de hacerse con una película han debilitado este negocio hasta el extremo que nos recuerda el «caso Blockbuster». Pero este ejemplo habla además de «un nuevo tiempo», como lo define Sidney Borjas, director de estrategia audiovisual de la Sociedad Digital de Autores y Editores . «En los últimos años hemos visto el cierre de incontables tiendas de discos y la multiplicación de las ventanillas online. Ahora le toca el turno al vídeo. Es irreversible».

Lucha contra la piratería

La SDAE puso en marcha hace tres años una plataforma tecnológica, www.lacentraldigital.com, especializada en preparar contenidos (discos, películas) para su comercialización en la red de forma segura y legal. Precisamente, el despegue de Imagenio ilustra la nueva forma de ir al videoclub sin salir de casa. Dice Borjas que el alquiler de sus productos (cine español, independiente, clásico) aumenta un 30% al mes en esta plataforma. Así, imaginar el futuro inmediato es sencillo: «Desaparecen los continentes, permanecen los contenidos. Y disminuirá la piratería, porque con alternativas online de calidad y a buen precio, los aficionados empezarán a desconfiar de las copias malas que ahora circulan».



Vocento