Durante más de una hora la Plaza Mayor se convirtió en el escenario de una concentración festivo en la que el ritmo de la música tradicional se combinaba con un montaje de imágenes con las reivindicaciones históricas de los zamoranos. En un ambiente colorido por el rojo y verde de la bandera de la tierra, pasadas las siete y media de la tarde se empezaban a concentrar las primeras personas en torno a las mesas de recogida de firmas. Alguno desconfiaba sobre el fin de las firmas y leía bien el motivo de la campaña para no equivocarse. El llavero y la insignia del 'Zamora Exige' que recibía a cambio de la rúbrica le confirmaban que su apoyo era para dar a la provincia un futuro mejor.