Un agente de la Brigada de Información que participó el 18 de octubre del 2003 en la detención de tres de los cinco neonazis juzgados desde el martes en la Audiencia reconoció ayer ante la Sala la existencia de «bandas violentas» que se mueven cada fin de semana por la zona de copas de El Cuadro y cuyos miembros participan de forma habitual en peleas con trasfondo ideológico entre grupos.
El policía, al ser preguntado al respecto por el presidente del tribunal, contestó que «los fines de semana suele haber agresiones espontáneas u organizadas entre bandas rivales en El Cuadro» para explicar el contexto de los hechos ocurridos antes de la detención de los hermanos Alberto y Javier A. L. y de David S. J. -sus otros dos presuntos compinches, José Ignacio T. C. y Pablo R. L., fueron arrestados casi un mes después-.
Así, el agente relató que los cinco acusados «iban a llevar a cabo una acción planificada para darle un escarmiento muy fuerte contra un grupo de izquierdas», por lo que la policía decidió intervenir «para evitar una reyerta de consecuencias imprevisibles» al tener conocimiento de que los sospechosos acababan de llegar en un Seat Toledo a la plaza Tenerías.
Enfrentamiento violento
No en vano, los agentes controlaban a los integrantes de la asociación cultural Rey Sisebuto desde hacía más de un año a través de escuchas telefónicas y, según insistió el integrante de la Brigada de Información, «aquel día sabíamos que el grupo preparaba una emboscada contra miembros del grupo rival en una zona próxima a El Cuadro -la Ribera de Curtidores- y que podía montarse un enfrentamiento violento».
Por eso, efectivos de la Brigada de Seguridad Ciudadana abordaron a los jóvenes nada más descender del coche del entonces cabo del Ejército Javier A. L., en cuyo interior encontraron después «cinco botellines de cristal de zumos Júver preparados como 'cócteles molotov' -«gasolina en el interior y un recorte de sábana a modo de de mecha»- y una botella de agua de Solares de litro y medio rellenada con el mismo combustible.
La pelea que en apariencia se gestaba aquella tarde noche de sábado hubiera sido un capítulo más de las numerosas agresiones ocurridas en el entorno de la calle Francisco Suárez en los últimos años. Por aquel entonces las reyertas las acaparaban los grupos de izquierdas -Red Skins o 'Sharperos'- y derechas -Skinheads neonazis-, si bien la reciente aparición de incipientes «grupúsculos» de bandas latinas ha añadido un ingrediente más a la ya de por sí compleja ensalada ideológica que acoge la polémica zona de copas.
La habitual ausencia de denuncias por miedo a represalias ante agresiones como las ocurridas el 24 de abril del 2004, cuando tres jóvenes fueron apaleados por 'Sharperos' y un grupo de sudamericanos durante un 'juego' conocido como la 'caza del facha', ponen más que piedras pedruscos a la labor policial de investigación.Cinco de los policías que intervinieron en el registro del coche en el que los cinco neonazis acusados de un delito de tenencia de explosivos guardaban otros tantos 'cócteles molotov' no lograron ponerse de acuerdo ayer sobre si la bolsa en la que estaban guardados se encontraba bajo el asiento del copiloto (según dos agentes), sobre los asientos traseros (uno) o en el maletero (dos). Sobre lo único que no hubo dudas fue sobre el contenido de los 'cócteles': gasolina lista para arder con un solo chasquido de mechero.