Hoy en día las parejas que esperan un bebé organizan con mucho mimo el alumbramiento del pequeño y por eso preparan con suficiente antelación la habitación, la ropa y la cuna donde dormirá el retoño. También suelen tener lista la bolsa o el canastillo para el momento de salir hacia el hospital. Todos estos preparativos los habían realizado un joven matrimonio que reside en Hontanares de Eresma, Víctor Fernández y Clara Gómez, pero les falló una cosa: no les dio tiempo a llegar al Hospital de la Misericordia y el bebé nació en el camino.
Los hechos se produjeron en la madrugada del pasado domingo cuando sobre las dos y media Clara sintió las primeras molestias. Entonces fue cuando decidió avisar a su marido de que se había puesto de parto. Tras preparar rápidamente sus cosas y meter a sus otras dos hijas en el coche se dirigieron hacia el centro sanitario. «Según íbamos por el camino me decía que ya venía, que sentía la oreja del niño. Yo pensaba que tenía tal psicosis y tanto dolor que no me lo podía creer», asegura Víctor, el padre del pequeño.
Doce kilómetros
Hontanares de Eresma se encuentra a tan sólo doce kilómetros de la capital, pero el parto estaba en pleno proceso expulsivo y en muy poco tiempo Clara tenía la cabeza de su hijo entre sus manos mientras seguía sentada, pero muy tranquila, en el asiento del copiloto. «Le cogí la cabeza y la apoyé contra mi estomago. En una segunda contracción salió el resto del cuerpo, así que a la altura de San Pedro Abanto el niño ya había nacido».
Con la mitad del camino recorrido la situación era aún muy complicada ya que el bebé no respiraba, hasta que instantes después el pequeño rompió por sí solo a llorar.
Una vez en el Hospital de la Misericordia, los responsables sanitarios cortaron el cordón umbilical del pequeño y Clara recibió los cuidados correspondientes.
Por su parte, Víctor se quedó sentado con sus otras dos hijas mientras se reponía de los acontecimientos que le habían sucedido en tan poco tiempo, ya que, comenta, «pensé que habíamos perdido al niño o que a Clara le podía haber sucedido algo».
Por suerte, ninguna de estas dos situaciones se produjo y madre e hijo se encuentran ya en casa en perfecto estado de salud. El pequeño Fernando pesó al nacer 3,190 kilos.