APARTE dMIGUEL VELASCO/del caso del jefe de prensa (que tiene otras connotaciones más concretas) en el Ayuntamiento de Segovia se han producido en el transcurso de pocos meses varias dimisiones «por motivos personales», según se alega, de cargos de responsabilidad en áreas de gestión de reciente creación y ambiciosas perspectivas para el futuro de la ciudad; lo que induce a pensar que algo está pasando en el Ayuntamiento para que a los pocos meses de su toma de posesión los responsables abandonen el cargo.
En su día fue la gerente de la Empresa Municipal de Turismo, Dolores Gómez, cuyo ejercicio duró apenas seis meses, siendo su renuncia ciertamente dura. Ratificada después en el cargo Belén Peña (que había sucedido provisionalmente a Lola) apenas duró también otros dos meses. Ambos nombramientos no suscitaron en su día apenas recelo, lo que no puede decirse lo mismo del nombramiento de José Luis Fernández del Viso para desempeñar la Gerencia de la Empresa Municipal de Suelo y Vivienda, que sí produjo una seria controversia del PP con el alcalde por el procedimiento de designación aplicado. Parecía que el perfil del señor Fernández podía responder al contenido de ese cargo: abogado y especialista en temas urbanísticos. Pero algo ha debido de encontrar también dicho gerente cuando apenas ha durado su gestión cuatro meses.
Pienso que no puede alegarse insuficiencia de medios económicos con que se retribuía a los designados. En el caso del gerente del Suelo y Vivienda el puesto estaba dotado, al parecer, de 72.000 euros, equivalentes a un millón de las antiguas pesetas mensuales. Pensando en otras retribuciones municipales hay que reconocer que éstas no estaban nada mal.
Entonces cabe pensar que algo está fallando en el Ayuntamiento. Que deben de concurrir situaciones muy difíciles de superar para hacer abandonar esos puestos a quienes tan sólo durante unos meses conocen la dinámica de su trabajo y las directrices de ejecución de los planes de actuación signados. No parecen en consecuencia coincidir el punto de vista de las partes como para no poder conciliar las posibles diferencias acelerando, en cambio, la disposición de renuncia «por motivos personales» que siempre es una salida airosa y poco lacerante. Todo eso hace que se vean con recelo las pautas que sin duda se establecen para el desempeño del trabajo, que siempre debería sustentarse en dos pilares fundamentales: capacidad profesional e ilusión en su desempeño.
También es obvio que a ese recelo se une un lamentable retraso en la consolidación de las empresas municipales ante la necesidad de un nuevo proceso de selección, que debería contar, en todo caso, con el conocimiento y consenso de todos los grupos del consistorio. Queda claro también que esa cadena de dimisiones debería ser motivo de reflexión y de análisis de las causas por si fuera necesario modificar algún posicionamiento perturbado