El agua que la capital destina al consumo humano no cumple todos los parámetros que la Unión Europea exigirá a partir del 2009 tras el actual periodo transitorio. Así se desprende del informe realizado hace unas semanas por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre calidad, consumos y políticas de ahorro de agua, que identifica quince capitales españolas que en la actualidad se ajustan «por poco» a la normativa vigente.
Estas ciudades, entre ellas Segovia, vulneran el tope de 100 microgramos de trihalometanos por litro marcado por la directiva comunitaria que entrará en vigor en el año 2009. El agua de Segovia, procedente del embalse del Pontón Alto, posee 180 microgramos por litro, 30 más de lo que permite el límite actual, fijado en 150, según confirmó ayer el propio concejal de Obras y Servicios, José Llorente.
Los trihalometanos son compuestos orgánicos volátiles fruto de la reacción de la materia orgánica que transporta el agua sin tratar con el cloro que se emplea en la planta potabilizadora para si desinfección. Su ingesta en cantidades elevadas y durante un periodo largo de tiempo puede causar daños hepáticos y son «potencialmente cancerígenos», según la Agencia Internacional del Cáncer, informa Colpisa.
Llorente restó ayer importancia a la presencia de trihalometanos, porque el agua de Segovia cumple el resto de requisitos exigidos y «por supuesto» se ajusta a la normativa en vigor, aunque supeditó al arreglo de la potabilizadora vieja y la construcción de una nueva depuradora el sometimiento absoluto a la futura directiva europea. No obstante, el Ayuntamiento de Segovia garantiza la potabilidad del agua que llega a los grifos de las viviendas de la capital.
Críticas
Al poco de que la Organización de Consumidores y Usuarios publicara el informe, la agrupación provincial del partido regionalista castellano Tierra Comunera (TC) criticó la «falta de información» que el Ayuntamiento de Segovia ejerce con sus ciudadanos, pues, a su juicio, «se puede y se debe instalar ya el filtro de carbón activo» para impedir el contenido de trihalometanos en el agua potable.
Para Tierra Comunera, la presencia de estos compuestos orgánicos hacen al agua de Segovia susceptible de ser considerada de mala calidad, pues «está demostrado» que la ingesta continuada de estos compuestos causa daños hepáticos y renales. «Esto nos parece aún más grave si tenemos en cuenta que el problema podría solucionarse con unos filtros de carbón activo en la planta potabilizadora», apuntan desde el partido político.
TC considera que el Ayuntamiento debe proporcionar información sobre los análisis de calidad del agua, que, según el concejal, han sido más de 1.300 en el último año.