Iba a ser un debate sobre el Estatuto de Cataluña, pero desembocó en una zapatiesta monumental sobre el machismo. Las diputadas del PSOE e IU abandonaron el pleno del Congreso ante un comentario del portavoz del PP sobre «los disfraces» de la vicepresidenta primera durante su reciente gira por África.
María Teresa Fernández de la Vega afeó a Eduardo Zaplana sus palabras «machistas» y dijo que eran preferibles esas fotos con los atuendos de las mujeres africanas que la del anterior presidente del Gobierno «en las Azores» en el preludio de la guerra de Irak.
«Cuanto ganaría la cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse de vez en cuando, un día se vistiera de vicepresidenta del Gobierno y cumpliera su obligación».
Respuesta a preguntas
Estas palabras de Zaplana eran el preámbulo a una pregunta sobre la reforma estatutaria de Cataluña y desataron una reacción airada de los escaños socialistas que obligó a intervenir al presidente del Congreso para pedir a los diputados que ajustaran «su comportamiento a la necesidad de un debate de envergadura». «No creo haber cometido ningún exceso», dijo el dirigente opositor y volvió a la carga sobre la conveniencia de que Fernández de la Vega «se vista de vicepresidenta y conteste a lo que le preguntamos». Ahí arreciaron los gritos, pateos y algún silbido. Las diputadas del PSOE e IU, junto a algún parlamentario, comenzaron a abandonar sus escaños y enfilaron el pasillo del palacio de la carrera San Jerónimo. Zaplana, mientras, intentó engarzar su discurso, pero ya nadie hacía caso a sus palabras.
El siguiente orador del PP fue el diputado Vicente Martínez-Pujalte, quien se olvidó de su pregunta e inquirió sobre el «efecto económico del macrorreportaje con modelos exclusivos de las ministras en La Moncloa en la revista 'Vogue', porque entonces no se sintieron ofendidas». Momento en que volvió a arreciar la bronca. El presidente del Congreso volvió a intervenir para pedir moderación al parlamentario, al que preguntó si había entendido lo que significaba «guardar las formas». El debate se recondujo en el hemiciclo, pero no en los pasillos.