La modernización de las infraestructuras de regadío en el Bajo Carrión sigue suscitando tensiones y enfrentamientos entre partidarios y detractores del proyecto, que fue rechazado el pasado jueves en una asamblea (1.221 votos a favor y 1.308 en contra) y también en mayo del 2005 (por solamente tres votos de diferencia).
La controversia en torno al proyecto ha llegado incluso a provocar un altercado el martes en Villoldo entre un agricultor que se opone abiertamente al proyecto y el presidente de la comunidad de regantes, Blas Donis, uno de los máximos impulsores.
El agricultor tiene previsto presentar en la Guardia Civil una denuncia por amenazas contra el presidente de la comunidad de regantes. Por su parte, Blas Donis reconoció ayer que mantuvo una discusión con un regante que se encontró en Villoldo, pero no valoró que la conversación pueda ser motivo de una denuncia contra él.
El agricultor pertenece a la Asociación en Defensa del Riego del Bajo Carrión -formada por regantes que se oponen al proyecto-, que insiste en que las obras no garantizan la producción, ni las rentas para los propietarios, ni tampoco el agua. Esta asociación considera que el proyecto hipoteca las tierras por un periodo de 50 años, a la vez que ha criticado al presidente, Blas Donis, por defender una obra «que solo interesa a pequeños propietarios que pretenden arreglarse a costa de los demás».
60 millones de euros
87 votos separaron el jueves a los partidarios de la modernización de la zona regable del Bajo Carrión de los detractores. La obra para la instalación de agua a presión de cuatro atmósferas a pie de parcela está presupuestada en 60 millones de euros y cuenta con la financiación del Ministerio de Agricultura, de la Junta de Castilla y León y de la Unión Europea.
El proyecto beneficiaría a las 6.600 hectáreas de más de 800 propietarios (de las que dependen alrededor de 300 agricultores que explotan las tierras).