Con una dilatada trayectoria en el mundo del medio ambiente y la gestión ambiental, Mariano González Sanz ha formado parte del equipo que creó la Oficina de Cambio Climático en España y ha representado a nuestro país en distintos foros internacionales. Actualmente es asesor del consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. En la tarde de ayer, analizó en una conferencia organizada por Caja España las consecuencias que puede conllevar el cambio climático y ofreció algunas claves para solucionar o frenar la crisis en que se halla el medio ambiente.
-¿El protocolo de Kyoto llegará a cumplirse en su totalidad?
-Ese es el deseo de todos, pero creo que es difícil. El protocolo fijaba un descenso del 5,2 sobre las emisiones del año 1990 y los últimos datos indican que no vamos por el buen camino. En España, en concreto, los datos no son muy favorables. Tenemos un incremento del 45% sobre las emisiones del año 90 y, desde luego, lo tenemos muy difícil. Pero nadie dijo que fuera fácil.
-¿Qué frena a los opositores del protocolo de Kyoto, como Estados Unidos?
-Yo creo que Estados Unidos no cuestiona el problema real del cambio climático, que es algo en lo que hay bastante acuerdo, sino el ordenamiento jurídico. No está de acuerdo que algunos países como India o China, con unas economías emergentes y un incremento considerable de población, no quieran asumir estas obligaciones. Tiene efectos perversos en su economía y por eso no quieren aceptarlo.
-¿Qué consecuencias puede tener el cambio climático?
-Yo no soy científico, sino jurista, y por tanto no quiero ahondar en este asunto. Sin embargo, sí que puedo ofrecer algunas pinceladas. En los últimos cien años, las temperaturas han ascendido, los glaciares están en retroceso, ha subido el nivel del mar y se detectan cada vez más fenómenos extremos. Algunos de ellos, como inundaciones, sequías o las olas de calor, son más intensos que otros años precedentes. Las consecuencias son de este tipo, también se prevé que las aportaciones de los ríos sean cada vez menores, y también pueden surgir incluso efectos sobre la salud de los humanos.
-¿Los inviernos serán más fríos y los veranos más calurosos?
-Yo no puedo afirmar eso, pero sí que las estaciones ya no serán tan rígidas como hasta ahora.
-¿Se puede combatir de alguna manera este cambio climático?
-Por supuesto que sí. Hay una batería de medidas que se pueden aplicar en distintos sectores. El sector más estratégico es la producción de la energía. Se está modificando el modelo para hacerlo más sostenible y es importante que se introduzcan todas las medidas disponibles. Lo mismo ocurre en el ámbito residencial, considerado algo difuso, donde se pueden incorporar muchas medidas que contribuirán a mejorar el medio ambiente. En el transporte, por ejemplo, cada uno puede aportar su granito de arena. Yo utilizo un coche híbrido y, en pequeña medida, también colaboro a ello.
-¿Es compatible el desarrollo industrial y la preservación del medio ambiente?
-No solo es compatible, sino necesario. No hay otro camino, y está claro que deben ir de la mano. Hay pruebas que demuestran que es posible un desarrollo industrial que respete el medio ambiente.
-¿Cuál es la energía más limpia y menos contaminante?
-Depende. No se puede dar una respuesta exacta. La energía nuclear es limpia, pero tiene como inconveniente la gestión de esos residuos radiactivos. Por eso lo relativiza. También hay energías renovables como la hidráulica o, sobre todo, la eólica. Castilla y León es puntera en esta última energía, que crece progresivamente en todo el país y, en particular, en Castilla y León. Es limpia y poco contaminante.