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Jueves, 16 de marzo de 2006
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AUDIENCIA
PALENCIA
LUISA GATO MUJER DE MARCOS DE CELIS
«Marcos ha llegado descalzo por dar los zapatos a un pobre»
La mujer de Marcos de Celis señala que su marido vio truncada su carrera como torero por las malas influencias de algunos amigos
«Marcos ha llegado descalzo por dar los zapatos a un pobre»
Luisa Gato. / J. RUIZ
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Conoció a Marcos de Celis cuando tan solo era un chiquillo que vendía huevos y quesos en la Plaza Mayor. Cinco años de amistad, diez de noviazgo y 47 de matrimonio han convertido a Luisa Gato en la persona que mejor conoce al que se considera el más grande de los toreros que ha dado Palencia.

-¿Considera justo que se le tribute un homenaje a Marcos de Celis?

-Me da mucho orgullo que se acuerden de él, porque la verdad es que ha sido un gran torero, aunque yo nunca le he visto torear. Bueno, le vi una corrida por televisión. Era en Zaragoza y era la primera que televisaron. Yo era todavía soltera y la vi en casa de don Luis Carlón, porque entonces no teníamos ni televisión. Es un orgullo. El otro día le hicieron un homenaje en la Casa de Palencia en Madrid y también asistí. Aunque él no lo sabe. Se lo tendré que decir poco a poco, porque estas cosas a él no le gustan. A él solo le gusta hablar de toros, de lo demás no habla nada. Solo de toros, y con gente que entienda.

-Y aun así no es el primer homenaje que se le tributa en Palencia...

-Es que aquí en Palencia siempre le han querido mucho. La verdad es que nunca ha hecho daño a nadie. Al contrario, ha ayudado a mucha gente. Marcos ha sabido llegar a casa descalzo por dar los zapatos a un pobre, y meterme a pobres a dormir en casa. Y no podía tener más de dos trajes, porque daba el otro. Con uno ya le valía. Nunca ha hecho mal a nadie, solo se lo ha hecho a él, y a veces también a la familia.

-¿Cómo definiría a su marido?

-Como una gran persona. Yo he sufrido mucho con él, pero solo puedo decir que es una gran persona.

-No debe resultar fácil convivir con un torero como Marcos de Celis...

-Ya de entrada es muy difícil vivir con un torero, porque los toreros no están muy normales. Y luego, encima si tiene esos vicios que tiene él...

-Sobre todo los últimos años...

-No solo los últimos años. Marcos tomó la alternativa tres años antes de casarnos, y una vez que tomó la alternativa y consiguió torear con Antonio Bienvenida y con toda la gente grande ya se relajó. Ya empezaron las fiestas, los amigotes... Porque Marcos ha tenido muchos amigos que no han sido buena influencia. Le perjudicó mucho quedarse aquí, por los amigotes. Pero él era muy palentino y le gustaba mucho Palencia. Como a mí, y, por eso después de un año en Madrid nos volvimos. Pero a él le hubiera convenido mucho quedarse en Madrid, donde estaba la gente del toro.

-¿Qué es lo que usted más admira de su marido?

-Yo puedo hablar más de la persona que del torero, porque yo nunca le he visto torear. Ha sido una persona buenísima para mí y para mis hijas. La lástima es que lo hemos podido tener y no lo tenemos.

-¿Y qué defectos tenía?

-Pues esos repentes que le daban. Y que no veía las cosas malas que le estaban haciendo. Tampoco nunca se dejaba aconsejar. Era él. Él siempre ha querido hacer lo que le ha dado la gana, y es lo que ha hecho. Pero era un hombre muy sencillo, y que nunca se ha preocupado por el dinero.

-¿Por qué Marcos de Celis no llegó a ser una de las grandes figuras del toreo?

-Sí llegó. Pero llegó y lo cortó. No siguió, como ha podido seguir Antoñete.

-¿Y por qué cortó?

-Por la bebida, y también porque le salieron mal muchas cosas. Y entonces su decisión fue cortar.



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