Sepang será de nuevo este fin de semana escenario de la lucha entre Alonso y Schumacher. Viene al recuerdo la imagen del joven asturiano emparejado con el alemán cuando en 2001 Fernando pilotaba un Minardi y levantó el dedo para felicitar a un Michael ganador, al que saludaba de coche a coche. Este año las cosas van a ser muy diferentes, sobre todo en la pista
Alonso llegó a Malasia en torno a las 13.00 horas, pasó la aduana y se dirigió directamente al hotel Pan Pacific, al que se accede directamente desde el aeropuerto. Después de descansar llevó a cabo un trabajo específico con sus preparadores por los alrededores del hotel, para prepararse al sofocante calor y la deshidratación que le espera este fin de semana, especialmente en la carrera. Sobre todo si le pasa lo de la temproada pasada, en la que un fallo en la bomba le tuvo toda la carrera sin poder ingerir agua. Acabó con cuatro kilos menos.
Los dos pilotos temen al calor, y sobre todo, a la sofocante humedad. Su perfecta forma física les compensa, pero cualquier problema de hidratación será un grave impedimento.