Alfredo Merino lleva ya tres partidos en el banquillo del Real Valladolid y todavía no es oficialmente su entrenador. En uno de ellos, frente al Castilla, se sentó como delegado del equipo. Ante el Málaga B y el Almería lo hizo bajo una licencia provisional. Hasta que Marcos Alonso no resuelva su finiquito con el club, no podrá obtener la definitiva, por mucho que el club haya intentado resolver la cuestión desde hace tiempo.
El técnico blanquivioleta se ha encontrado, además, con la incomprensión y las críticas de algunos de sus compañeros, y especialmente del presidente del Comité Territorial de Árbitros de Castilla y León, Alfonso Varas. Consideran que no debería haberse sentado en el banquillo mientras Marcos Alonso no hubiera firmado el finiquito. Alfonso Varas respondía ayer a El Norte que no quiere «entrar en polémicas» y se limitó a afirmar que «el reglamento está ahí y hay que cumplirlo».
El reglamento, precisamente, explica en su articulado que «no se tramitará licencia de entrenador alguno del club que, habiéndola solicitado, no haya satisfecho o garantizado la totalidad de las cantidades que, en su caso, adeudara al entrenador o entrenadores anteriores».
Alfredo Merino encontraba, sin embargo, un fallo en esta argumentación. «Yo siempre me he interesado por el finiquito del anterior compañero, pero el presidente del club, Carlos Suárez, me comenta que hay un problema con las cantidades que tienen que ver con la colegiación de entrenadores y con unos gastos de hotel que yo no entro a valorar si tiene la razón uno u otro. Lo que sí sé es que hay un finiquito. Si el Valladolid no hubiese querido pagar a Marcos Alonso yo no me hubiera sentado». Tanto en Málaga como en Almería, Merino ocupó su puesto con una licencia provisional, aunque en el último encuentro el colegiado, Caballero Herreros, no lo reflejó en el acta. Es un caso similar al que le ocurrió al propio Marcos Alonso cuando recaló en el Valladolid para suplir a Sergio Kresic. A Merino no le gustaron las alusiones a la mayor ética de Marcos Alonso en este caso. «Tampoco dice la verdad [Alfonso Varas] cuando dice que el anterior técnico fue ejemplo en cuanto a que no se sentó en el banquillo hasta que no se firmó el finiquito de Kresic. Marcos Alonso debuta en Tarragona con una licencia provisional, igual que yo en Málaga, lo que pasa es que ese acuerdo tardó en llegar una semana, y el de Marcos Alonso está tardando más».
Resolución próxima
Y es que los clubes disponen como máximo de dos semanas, según el reglamento, para garantizar o pagar las cantidades que se le adeudan al técnico despedido. La resolución llegará en las próximas horas, cuando el Real Valladolid presente en la Federación Española el aval sobre unas cantidades que ahora mismo están en disputa entre el club y el ex entrenador blanquivioleta. Se trata de unos gastos de hotel que el club entiende que deben abonarse por cuenta de Marcos Alonso, así como el 3% de la ficha que cada técnico entrega al Comité de Entrenadores.
«Me habría gustado que el Comité de Entrenadores de Castilla y León hubiera apoyado a un técnico que quiere trabajar, y eso por parte del señor Varas no ha ocurrido», afirmaba Merino, que hacía un único ruego a modo de conclusión. «Me gustaría que al menos me dejaran trabajar en paz porque también la Constitución dice que tengo derecho a trabajar».
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