El líder de la oposición, Mariano Rajoy, aparcó ayer, por el momento, sus exigencias para que el Gobierno dé cuenta de los detalles que se conocen del sumario de los atentados del 11-M y, en declaraciones a los periodistas en Bilbao, se dio por satisfecho con las explicaciones ofrecidas por la Fiscalía General del Estado sobre el control al que estuvo sometida la mochila-bomba recuperada de la estación de El Pozo sin que hiciera explosión y su validez como prueba de cargo contra los principales sospechosos de perpetrar aquella masacre. De manera inexplicable, el mismo día y a la misma hora, en rueda de prensa ofrecida en el Congreso de los Diputados, el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Eduardo Zaplana, insistió en que los datos que se conocen sobre aquella bolsa «no casan», por lo que reclamó la presencia del presidente y otros miembros del Gobierno en el Parlamento, al tiempo que acusó al Ejecutivo socialista de querer ocultar la verdad de lo sucedido el 11 de marzo del 2004.