La Unidad de Intervención Policial con base en Valladolid es una «olla a presión a punto de explotar debido a la falta de una planificación de trabajo adecuada que se traduce en jornadas de trabajo maratonianas de hasta 16 horas seguidas», alerta la Unión Federal de Policía (UFP) a través de un comunicado en el que critican «la actitud de dos inspectores que no reconocen la representatividad de los representantes sindicales de la UFP en esa unidad».
La agrupación pidió a la Jefatura Superior la apertura de una investigación en este sentido sobre uno de los inspectores y esta lo hizo asignando el caso a una instructora que fue recusada sin éxito por el sindicato al considerar que «no era imparcial». Por eso, la agrupación anuncia que «no nos quedará más remedio que ir inexorablemente a los tribunales en demanda de justicia».