nortecastilla.es
Martes, 14 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EL TIEMPO
LO + BUSCADO
Puente de marzo
Día del padre
Regalos
Ofertas de viajes
Antivirus
Fernando Alonso
Alquiler de pisos
Recetas de cocina


AUDIENCIA
OPINIÓN
EDITORIAL
El fenómeno del botellón
LA llamada 'cultura del botellón' se extiende entre buena parte de la juventud española sin que las autoridades locales, los responsables educativos y los encargados de la seguridad hayan conseguido establecer un diagnóstico común y una terapia consensuada para hacerle frente. En estas circunstancias, se ha convocado para el viernes en al menos una decena de ciudades españolas una competición entre ellas para conseguir organizar el mayor 'macrobotellón' de la historia.

Ante las convocatorias que se prevén masivas y casi imposibles de controlar, la responsabilidad inmediata de garantizar el orden público y los derechos del resto de los ciudadanos recaerá en los ayuntamientos; en este sentido, los alcaldes y concejales reunidos en la Convención Municipal del PSOE del pasado fin de semana reclamaron una ley que les reconozca más poderes para combatir este tipo de fenómenos, cuando hace ahora cuatro años, siendo titular de Interior Mariano Rajoy, las normas promovidas limitando el consumo y comercio de alcohol en la vía pública, fueron objeto de sospecha de anticonstitucionalidad por parte de la Junta de Andalucía o tachadas por el entonces presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, de pretender «demonizar» el vino. A raíz de aquella medida se vio la oportunidad de que las administraciones con más competencias en la materia, ayuntamientos y autonomías, legislaran para terminar con unas prácticas que rompen la vida pacífica. Pero, lamentablemente, han sido pocas las autonomías que han legislado o traspasado atribuciones suficientes a los ayuntamientos, y menos aún las corporaciones locales que se han decidido a impedir con eficacia la práctica del 'botellón'.

La concentración de jóvenes y adolescentes en espacios abiertos con el único objetivo de 'beber por beber' es un fenómeno objeto de análisis de sociólogos y educadores. El uso del alcohol como medio de socialización y desinhibición no es, en absoluto, patrimonio exclusivo de nuestros jóvenes, pero sí resulta alarmante comprobar cómo entre una parte importante de la juventud prima la tendencia a la satisfacción inmediata y al hedonismo, el desprecio por los derechos de los demás e incluso la moda de la destrucción de los bienes públicos. No se trata de aplicar medidas desproporcionadas para reprimir el fenómeno, pero la sociedad que renuncia a imponer el espíritu cívico y a frenar el consumo masivo e indiscriminado de alcohol en sus calles puede pecar de ser incluso más inmadura que quienes convocan ese tipo de 'concentraciones'. Ahora, la resignación con la que los responsables políticos y educativos abordaron en sus orígenes 'la cultura del botellón', y que ha derivado en tolerancia de hecho, hará muy difícil reconducir la situación.

Uribe, imparable

La mayoría obtenida por los partidos afines al actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe, supone, sin ser formalmente candidato, un nuevo y redondo éxito político para el tenaz mandatario colombiano. Álvaro Uribe ha demostrado desde su elección en el 2002 ser un ejemplo de constancia y voluntad política, como prueban el referéndum convocado a los 14 meses de su llegada al poder para respaldar sus medidas anticorrupción o que la Corte Constitucional aprobase la reforma de la Constitución para poder presentarse a aspirar a un segundo mandato. Pero, sobre todo, ha sido el mantenimiento del lema con el que llegó a la presidencia: «Mano firme, corazón grande», el verdadero alma de su programa electoral, el que mayores réditos le está dando al presidente Uribe. Tanto que una vez conocidos los resultados no dudó el presidente en volver a lanzar su mensaje inequívoco a la guerrilla de las FARC: «Es la hora de una negociación seria y sincera".

El respaldo de los electores a la política del presidente ha estado incluso por encima de la dura ofensiva lanzada por la narcoguerrilla y está convirtiendo a Uribe en el estandarte más visible del ala conservadora en Latinoamérica. No en vano, los partidos de la oposición van a acusar los resultados de estas legislativas, especialmente el veterano aspirante del Partido Liberal a la presidencia, Horacio Serpa, ya derrotado en dos ocasiones. Y aunque será menos dramática para el Polo Democrático de Luis Eduardo Garzón, más atento a consolidarse como la alternativa viable de la 'izquierda' y a confirmarse en la política práctica que a conquistar el poder, la realidad es que mucho tendrían que cambiar las cosas en Colombia para que el 'uribismo' dejase de ser la corriente mayoritaria.



Vocento