Cuando Leonardo da Vinci (1452-1519) tenía 30 años escribió una carta de presentación al duque de Sforza en la que le daba a conocer lo que el llamaba «sus secretos», desde un puente transportable para expulsar al enemigo a un mortero catapulta. Eran los diseños de un artista del Renacimiento que ha traspasado todas las fronteras del tiempo y del espacio para convertirse en un genio universal, como demuestran dos exposiciones complementarias que acoge Valladolid. Organizadas por la Cámara de Contratistas de Castilla y León con la colaboración de la Junta y del Museo de la Ciencia, han sido coordinadas por Tomás González y tienen a Fernando Torres como comisario.