No son médicos ni psicólogos, pero su sola presencia ante un niño hospitalizado despierta en el pequeño un mundo diferente, de fantasía y sonrisa, que le hace olvidar el dolor.
Son los llamados "Doctores Sonrisa", quince payasos que actúan en once hospitales y que están integrados en la "Fundación Theodora: Juntos por una Sonrisa" que trabaja para aliviar el sufrimiento de los niños a través de la risa.
Esta Fundación inauguró hoy en Valladolid, en el Museo de la Ciencia, ubicado en la antigua fábrica de harinas de El Palero lindando con las aguas del Pisuerga, una exposición de 31 batas blancas "personalizadas" o "customizadas", como prefieren decir los diseñadores.
Las batas han sido dibujadas por otros tantos diseñadores que han volcado en ellas sus fantasías, llenas de colorido y creatividad, para cautivar a los niños que sufren en los hospitales, despertar su interés y hacer que se olviden del dolor.
Entre los diseñadores se encuentran Adolfo Domínguez, Jesús del Pozo, Agatha Ruiz de la Prada, Francis Montesinos, Lorenzo Caprile, Purificación García, Victorio y Luchino y Amaya Arzuaga, presente esta última en la inauguración de la exposición, que se prolongará hasta el 14 de abril próximo.
Esta colección, la segunda que se realiza en España, estuvo expuesta en el Museo del Traje de Madrid en diciembre pasado, y ahora pretende recaudar con las visitas 15.000 euros, que es lo que cuesta anualmente un "Doctor Sonrisa".
Las 31 prendas, que conforman la exposición "Batas por Sonrisas", están valoradas en 100.000 euros, según la Fundación Theodora, que pretende venderlas indivisiblemente a alguna organización para sufragar las necesidades de la entidad.
La directora de la Fundación Theodora en España, Tamara Kreisler, explicó que los "Doctores Sonrisa" actúan una tarde a la semana en los hospitales, realizando visitas personalizadas a cada niño en su habitación.
Los artistas-payasos profesionales utilizan todos sus recursos cómicos para despertar al pequeño de su dolorosa vivencia e introducirle en un mundo mágico en el que no sienta cómo la enfermera le toma una vía o le cura una herida.
Los mismos artistas -algunos de ellos explicaron hoy su labor en vivo ante la prensa - acuden a veces al consejo del profesional de la medicina para recabar conocimientos que les permitan traducir en sonrisa la intensidad del sufrimiento del niño o lo que pudiera terminar siendo una muerte inevitable.
Tamara Kreisler elogió la función de los "Doctores Sonrisa" por su "gran corazón" ya que son capaces de arrancar la alegría que, en medio de la enfermedad, late en los pequeños.
Las batas de la colección no serán estrenadas por ninguno de los "Doctores Sonrisa", para evitar que el lavado del tejido deteriore los originales diseños, señaló la directora de la Fundación.
Estas batas se adornan, en algunos casos, con gorro y fular; bolsos multicolores, botones inmensos o pequeñísimos, a gusto de cada diseñador, según el fluir de su imaginación.
Los "Doctores Sonrisa" trabajan, según la Fundación, con un contrato de colaboración muy estricto, que les permite formarse específicamente sin interferir en la labor del profesional de la sanidad.
La Doctora Zepi, el Doctor Teflón y sus otros trece compañeros están deseando llenar de sonrisas las habitaciones de los niños hospitalizados.