Me gustaría hacer una pregunta al Arzobispado y al señor Miguel Rodríguez Martín, que ha escrito en apoyo a su decisión. Cuando van a una iglesia pequeña, y ven un cristo con poco valor artístico, ¿tiene menos derecho a ser venerado?; con los crucifijos, ¿cuál es la medida mínima para que tengan derecho a ser venerados? Es una vergüenza que se prohíba a dos cofradías (los nazarenos de Sahagún, que son los dueños, y El Despojo, que lo iba a sacar en procesión) mostrar su devoción a una imagen solo porque no tiene suficiente valor, y porque desmerece a otra imagen. ¿No dicen ustedes que se puede hablar con Dios en cualquier momento? De pequeño me enseñaron que el dinero no cuenta, y que mis representantes en la iglesia hacían voto de pobreza, así que me parece que no somos de la misma religión; si no, ya me explicarán cómo son capaces de echar por tierra la devoción de un grupo de fieles solo porque una figura no tiene suficiente valor. Seguiré su ejemplo: a partir de ahora solo rezaré ante crucifijos de oro. La Semana Santa seguirá decayendo, solo por no tener tallas que engrandezcan la grandeza (monetaria) del Arzobispado.