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Lunes, 13 de marzo de 2006
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Llegada del AVE
La ciudad de Valladolid espera con ansiedad la llegada del AVE. Hay quien dice que llegará en superficie. Otros, con una visión más futurista, dicen que llegará soterrado. En cualquier caso, y vista la falta de información clara al respecto, cualquier ciudadano con un mínimo de sentido común puede apreciar lo siguiente: la llegada de dicho tren traerá una mayor sobrevaloración, si cabe, de todos los terrenos situados unas decenas de metros a lo largo del recorrido a su paso por la ciudad. Es ya una certeza que la burbuja inmobiliaria explotará en un máximo de un par de años, con todas las dramáticas consecuencias que traerá para gran parte de los españoles. Por ello, el AVE debe estar en Valladolid antes de que eso ocurra, sea en superficie, soterrado, o volando, pero, en cualquier caso, los constructores y especuladores deben haber hecho su negocio en un máximo de 14 meses a partir de ahora. Por tanto, y contando con la aprobación de cuantas instituciones políticas sean necesarias, el AVE llegará pronto y muy probablemente en superficie, ya que no hay tiempo para acometer un soterramiento de la envergadura que esta obra requiere. Pero no nos engañemos: si el AVE llega a nuestra ciudad en superficie, jamás lo veremos soterrado. Los vallisoletanos no podemos dejar escapar esta oportunidad: no podemos permitir que se rían de nosotros otra vez con infraestructuras propias del siglo XX (como la Ronda Interior Sur). El AVE debe llegar soterrado, o no llegar, cueste lo que cueste. Las cosas, o se hacen bien, o no se hacen.



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