EL problema energético español, todavía sin resolver, se remonta por lo menos a los primeros años del siglo XX, cuando tuvo lugar la transición a la industrialización. Para Tamanes, «la insuficiencia energética fue uno de los elementos explicativos del retraso de la industrialización de España». Esta opinión, bastante generalizada, no deja de ser discutible, sobre todo si tenemos en cuenta que hubo países peor dotados que España en recursos energéticos que tuvieron un desarrollo industrial muy superior al nuestro.
El hecho de que determinadas regiones, Cataluña y el País Vasco, donde el carbón era escaso, se industrializaran antes que Asturias, León y Andalucía Occidental, introduce en este análisis la duda acerca de tal determinismo energético. Parece ser que la causa no estuvo motivada por la ausencia de recursos, sino por la política energética que se estaba aplicando. O, dicho de otra forma, la causa principal fue la política proteccionista al carbón español lo que frenó a toda la industria española.
Después de todo, la política proteccionista, reforzada a su vez por una legislación fuertemente intervencionista, nos llevó al consumo de carbón nacional y, a pesar de ello, ante la imposibilidad de competir con el carbón extranjero, prácticamente todas las empresas españolas tuvieron que ser nacionalizadas en el año 1967, lo que dio lugar a Hunosa, en manos del INI, que constituyó una verdadera pesadilla para el Instituto Nacional Industria a lo largo de su historia.
Pero será, terminada la Guerra Civil, cuando den comienzo dos caminos: por un lado, el intervencionismo estatal, y por otro, el principio de una cada vez mayor integración del sector. Este segundo escalón era más que necesario recorrer por la sencilla razón de la existencia de un único canal de distribución.
La integración, Unidad Eléctrica (Unesa), hacía de todo punto necesario que el Estado se interesase por el control de las tarifas, lo que dio lugar a la llamada Tarifa Tope Unificada. Será en este escenario, debido a la fuerte intervención estatal de manos del INI, cuando se produzca la entrada en el Instituto de varias empresas productoras de electricidad, como Endesa (Empresa Nacional de Electricidad), Encaso y otras. Al INI le sucedería el INH, todavía hoy vigente en el sector eléctrico.
¿Y el gas? ¿Qué papel debería ocupar el gas en el consumo energético español? Una solución, no la mejor por supuesto, fue encargar a Campsa tanto la fabricación como la distribución de los gases del petróleo y dada la pasividad de aquella, y para paliar su falta de innovación, se creó Butano SA en 1957. Y de esta forma apareció en el mercado el gas envasado, lo que suponía obviar la necesidad de inversión fija que significan los gasoductos, con sus correspondientes costes fijos, pero no los variables, siempre unidos al volumen de la producción.
Si alguna lección nos es dado aprender de todo este entramado de disposiciones y caminos recorridos, es el de la torpeza de los gobiernos franquistas en la elección de sus objetivos. Conviene recordar que ya en el año 1960 Catalana de Gas tomó parte en un consorcio europeo para la importación de gas licuado argelino, lo que supuso el principio de su canalización a Europa.
A partir del año 1972, cuando el Gobierno decide cambiar de rumbo favoreciendo la importación de gas natural, todo daba a entender que la lucha de lo público y lo privado había tocado fondo. A Endesa le sobra la 'n', a partir de su privatización 'ficticia', pero ni siquiera ha sido así y sigue luchando para que lo público prevalezca sobre una empresa privada capaz de satisfacer un consumo que crece a marchas forzadas.
Ahora asistimos a un entretenido juego de pujas entre Endesa y Gas Natural, donde hasta el Gobierno ha tomado parte para frenar a la poderosa E.ON, que viene con el bolsillo repleto de euros. Si la oferta de E.ON saliera adelante, la empresa resultante tendría un mercado, más o menos, igual al Imperio Romano y sin haber sacado las legiones a pelear, lo que supone una nueva estrategia, muy acorde con nuestro tiempo. ¿Es esto lo principal? ¿Adónde ha ido a parar el proteccionismo, las grandes barreras arancelarias que hicieron posible la Cataluña del siglo XIX y XX? Estamos en un momento en el que la globalización marca las pautas que se deben seguir, donde el dinero fluye de uno a otro sin cortapisa alguna ¿donde la liberalización no cuenta, a la hora de hacer los números con un desayuno de trabajo?
A partir de la subasta, de acuerdo con el principio de 'el que más chifle, capador', veremos qué papel va a desempeñar el gas en el consumo energético español, como energía limpia y a un precio de mercado más bajo que el petróleo.
El alto nivel de urbanización y desarrollo económico de España explican la creciente demanda de una energía limpia y asequible, tanto para las economías domésticas, como para la industria. Como espectadores, admitamos que el fin principal de las empresas es maximizar el beneficio de sus accionistas.