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Lunes, 13 de marzo de 2006
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Zamora de poetas
EL poeta zamorano Jesús Hilario Tundidor ha visto publicado 25 años después de su primera edición 'Libro de amor para Salónica', un monumento a la palabra, al verso, al contenido preciso y precioso de la poesía de verdad, al sentimiento profundo y enamorado de un hombre que se siente poeta y que es poeta de verdad. Porque se puede ser escribidor, articulista o novelista de éxito, pero lo que es casi imposible es ser poeta en toda su dimensión, en todo el término de la palabra. El poeta se hace, pero antes nace, y después junta las dos cosas, y después crece. Y poetas hay pocos, muy pocos, porque esa es una dicha solo destinada a los dioses.

Jesús Hilario Tundidor es poeta, poeta a secas, desde que ya en su niñez pergeñara las primeras rimas, tal vez al calor de Ramos Carrión, o del romancero zamorano, de Duero y piedra, de aguas y palabras viejas, esa Zamora bien cercada de Dolfos Bellidos y otros que por aquí pasaron. Jesús Hilario Tundidor es otro más de los grandes zamoranos, que debe ser cuidado con mimo, con cariño, porque sus versos tienen posteridad y no es fácil en estos tiempos.

Claudio Rodríguez, aquel don de la ebriedad poética, casi una leyenda, un conjuro de sentimiento zamorano al ruido del Duero, ahora una aventura, supuso un cénit poético a tantos poetas zamoranos, como León Felipe, ese canto rodado, como Waldo Santos, llorado reciente, de toba, clavel y viento, y grito de estopa.

Al poeta, cuando lo es de verdad, la sociedad debe heredarlo cuando muere como un legado impagable, y cuando vive debe mimarlo porque supone siempre una luz distinta en medio de la vorágine y el caos que casi siempre es la vida cotidiana. Jesús Hilario Tundidor, un Adonais de lujo, un poeta con todas las letras, un tetraedro de versos, un hombre donde habita la luz, un eternizador de ternuras, un innumerable palomar abierto con palabras de amor estremecidas

'Libro de amor para Salónica'. ¿Por qué nacen tantos poetas en Zamora si el cielo suele ser inmisericorde? ¿Será por lo que dejan de desear los políticos que allí, históricamente, no tienen buena fama? Será el contrapeso a los prosaicos políticos, metidos siempre en luchas intestinas, peleas partidistas y mentalidad cautiva?.

Dice Jesús Hilario Tundidor que «la poesía nace de un corazón limpio, aunque el poeta tenga que vivir en un mundo sucio». Zamora de poetas, como Jesús, como Claudio, como Waldo, como León Felipe, gente de corazón impoluto, de mirada hacia los horizontes de los sueños. En estos días inciertos, de zurras políticas e insultos radicales, la canción, el verso, la palabra tranquila, se hacen necesarios. Un pueblo sin poetas está condenado a la mezquindad. ¿A que sí, Jesús?



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