La inexplicable arremetida del presidente de la CEOE, José María Cuevas, contra las expectativas del 'proceso de paz' e, indirectamente, contra los empresarios vascos que, como es natural, anhelan el fin de la violencia, ha provocado un alineamiento de Confebask y del Círculo de Empresarios con el Gobierno. No un apoyo partidista, sino un gesto democrático y de sentido común: al Gobierno de turno le corresponde dirigir la política antiterrorista, y es un deber de lealtad democrática apoyarlo desde las instituciones sociales. Así ha sido durante toda la etapa democrática, gobernase el PSOE o el PP, y así debería seguir siendo. Lo que pone aún más en evidencia el desatino de Cuevas, incapaz de mantener el equilibrio, y tan eufórico con su enésima reelección, que ha perdido el sentido de la oportunidad y las referencias para mantener el de la orientación.