El triunfo cayó por su propio peso. Cuatro meses y seis días después se acabó la maldición y el Palencia volvió a ganar en casa: la última asignatura que le quedaba por aprobar para certificar su recuperación y despejar los temores propios de quien se ve más cerca del infierno que de la gloria. No fue el partido más brillante, ni siquiera el más fácil, pero devuelve la confianza y el optimismo. El Portugalete se adelantó y soñó durante bastantes minutos con la posibilidad de obtener su primera victoria a domicilio, pero la superioridad de los morados sobre un flojo e inocente penúltimo se impuso con el paso de los minutos. Eso sí, la remontada deja sus víctimas: David Lago y Azpilicueta, lesionados de cierta gravedad; y Albertín, expulsado de forma absurda.