Desde que en 1994 se pusiera en marcha la asociación Aclafeba, de ayuda a familiares y enfermos de bulimia y anorexia, los casos que han llegado a su centro en Valladolid se han disparado. Así, desde aquellos tímidos siete diagnósticos iniciales se ha alcanzado en la actualidad los ochenta casos que se registran nuevos cada año. Una evolución progresiva no solamente por el mayor conocimiento de la asociación y de la enfermedad sino por el incremento de la preocupación social y, lo que es peor, por el aumento de casos, según apuntan diversos estudios. Además, la edad de inicio de los trastornos alimentarios se ha adelantado considerablemente y las primeras conductas de riesgo se detectan ahora a los 8 años, según datos hechos públicos recientemente por el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. En Valladolid, los datos de Aclafeba no constatan edades tan tempranas pero sí un alarmante adelanto a los 15 años, incluso hay en proceso de diagnóstico un caso de 12, aunque la edad más habitual se sitúa entre los 18 y 25 años y la más avanzada, aunque poco frecuente, en torno a los 38 años.