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Jueves, 9 de marzo de 2006
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ETA hace estallar una bomba en la sede de Falange Española en Santoña
La explosión provocó un herido leve y daños materiales en el edificio El ministro del Interior llama a «no bajar la guardia ni un minuto»
ETA hizo explotar ayer a las ocho de la mañana una bomba, compuesta por unos cinco kilos de amonal, en la sede de Falange Española en el municipio cántabro de Santoña. La deflagración afectó a un vecino que sufrió un corte en un párpado a causa de la rotura de cristales y causó daños materiales en el edificio y aledaños. Unas horas antes, casi a medianoche, otros dos artefactos de fabricación casera estallaron en sendas sucursales bancarias de la BBK y de la Caixa en el municipio vizcaíno de Plentzia.

La bomba con la que ETA atacó la sede de Falange, situada en la calle General Salinas, estaba metida dentro de una bolsa junto a la que los terroristas habían colocado el ya tradicional cartel de 'peligro bomba'. Sobre las siete y diez de la mañana, un individuo que dijo hablar en nombre de la organización terrorista avisó en euskera de la colocación del artefacto con una llamada telefónica a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Guipúzcoa.

Tras recibir la alerta, la policía acordonó la zona y, ante la falta de tiempo para su evacuación, pidió por megafonía a los vecinos de las casas cercanas que permaneciesen dentro de sus viviendas, lejos de las puertas y ventanas, y en la parte más alejada de la sede que la Falange tiene en el municipio costero. El local, que quedó bastante dañado, está situado cerca del centro de la localidad, en la parte trasera de un edificio del siglo XVIII declarado Bien de Interés Cultural.

Daños escasos

En los pisos cercanos los daños materiales fueron escasos, solo roturas de cristales y persianas. Un vecino resultó herido leve al recibir en un párpado el impacto de un cristal desprendido por efecto de la explosión, y sufrió un pequeño corte. El afectado fue trasladado hasta el Hospital de la vecina localidad de Laredo, donde fue dado de alta a mediodía. Frente al local atacado hay un comedor de ancianos, cuyos cristales también sufrieron daños, y el hotel Puerto Rico, donde unos 50 clientes tuvieron que permanecer sin poder salir hasta que la policía levantó el cordón de seguridad.

Al lugar acudió el presidente de Cantabria, el regionalista Miguel Ángel Revilla, el delegado del Gobierno en esa comunidad, Agustín Ibáñez, y numerosas dotaciones de la Guardia Civil. El presidente cántabro explicó que los terroristas utilizaron un artefacto «de bastante potencia», distinto de «las bombas de verano» que utilizaron para atemorizar a los turistas en distintas poblaciones de esa comunidad.

El presidente del Movimiento Falangista de España en Santoña, Valeriano Pérez, se mostró «sorprendido» por la explosión, y aseguró que su formación nunca había recibido amenazas. Los falangistas gozan de cierto apoyo en Santoña, hasta la pasada legislatura tuvieron representación municipal y su sede tiene un bar que frecuentan los vecinos.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, condenó «de manera rotunda, absoluta y total» este atentado y subrayó que «no debemos bajar la guardia ni un solo minuto» ante la organización terrorista.

Viaje al pasado

Con el atentado de ayer ETA hizo un viaje al pasado de 45 años. El 18 de julio de 1961, la banda terrorista perpetró el primer atentado documentado, que resultó fallido, y consistió en un intento de descarrilamiento con explosivos de un tren con falangistas y ex combatientes franquistas que viajaba a San Sebastián.



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