El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña investiga si hubo algún error judicial en la desprotección que sufrió la niña maltratada Alba, en coma por una paliza, mientras la Generalitat reconoce que hubo fallos. Con solo cinco años, Alba ya conocía los hospitales, y su posible desamparo había sido denunciado. Tres jueces y dos servicios sociales tuvieran conocimiento de que la menor era supuestamente víctima de malos tratos, sin que nadie adoptara ninguna medida inmediata de protección. Todos sospechaban algo, todos tomaron nota, todos pusieron buena voluntad, pero faltó coordinación para que sumados todos los datos la evidencia fuera inapelable y una cabeza pensante cumpliera la máxima de proteger a la pequeña y decidiera que nunca más regresara a la casa de su tortura. Hay mucho que investigar para sacar la lección de cómo actuar con rapidez para evitar burocracias de consecuencias fatales.