El delegado territorial de la Junta, Óscar Reguera, advirtió ayer al alcalde de Benavente de que podría incurrir en una ilegalidad si mantiene la negativa a conceder la licencia de obras para la reforma en el Hospital Comarcal. Apeló a la cordura de Manuel García Guerra y afirmó que lo contrario sería «hacer desviación de poder y generar posibles ilícitos», para añadir que «es un aviso a navegantes».
El delegado de la Junta recordó que las «presuntas objeciones» planteadas al proyecto por el Ayuntamiento de Benavente han sido ya contestadas, y aseguró que la gran mayoría son cuestiones que no vienen al caso y que se refieren a partes que no son objeto de la reforma, para añadir que «quisiera pensar que el alcalde, en lugar de hacer sectarismo, de ser insensible e insensato, utilice la institución para aplicar con puridad los procedimientos reglados, sobre todo, en la concesión de la licencia».
Pájaro en mano
En alusión a que la reforma del comarcal es una inversión asegurada, mientras que el nuevo hospital que se reclama se desconoce si llegará a ser una realidad, el delegado de la Junta pidió al alcalde benaventano que se mantenga «el pájaro en mano mientras sigan los cien volando», y reclamó que deje trabajar a las instituciones, en este caso, a la Junta. Óscar Reguera, quien advirtió también al alcalde de Benavente de que «el cargo no se puede ejercer como si fuera su cortijo», le censuró que anunciara la negativa a conceder la licencia «cuando todavía no se había sustanciado» y afirmó que «muchos benaventanos no se merecen el alcalde que tienen».