El 2005 terminó con 42.879 accidentes de trabajo con baja en Castilla y León, 2.175 más que el ejercicio anterior, que en porcentaje supusieron un incremento del 5,34%. El avance revela que la mayoría de ellos fueron leves –en concreto el 98,64%–, si bien también se registraron 519 graves (1,21%) y 66 mortales (0,15%). De estos últimos el peor fue el que causó el fallecimiento de diez operarios de la constructora Arranz-Acinas en Burgos, un triste suceso del que mañana se cumple justo un año.
Esas cantidades suponen que hubo tres personas menos que perdieron la vida en el tajo que en el 2004, lo que implica un descenso del 4,35%. Más notable fue la disminución de los siniestros que provocaron lesiones de gravedad a los empleados, que se situó en el 10,05%, ya que se rebajaron en 58. Por sectores el que más accidentes contabilizó fue el servicios (36%), seguido de la industria (33%), la construcción (27%) y, a gran distancia, la agricultura (4%).
A todos ellos hay que añadir los que se produjeron 'in itinere' -es decir, durante el desplazamiento al lugar de trabajo- que en el conjunto de la comunidad autónoma ascendieron a 3.285 el año pasado, el 13,79% más, de los que 3.176 fueron leves, 88 graves y 21 mortales.