A pesar de contar con uno de los patrimonios artísticos más significativos de la comarca, Abezames no está recibiendo toda la atención que necesita por parte de las distintas instituciones para lograr la conservación de estos edificios.
Una de las construcciones que más preocupa a su Ayuntamiento y también a sus vecinos son las ruinas de la iglesia de San Salvador. «Hemos realizado numerosas peticiones de ayuda a Patrimonio y tanto la Junta como el subdelegado del Gobierno saben que se están derrumbando y aún no nos han propuesto solución», lamenta el alcalde de Abezames, Donato Rodríguez Hernández.
Estos restos forman parte de un antiguo castillo erigido en el lugar, que albergaba un retablo renacentista del siglo XV, tal y como consta en los documentos del Real Monasterio de Sancti Spiritus de Toro. «Para nosotros es un lugar relevante y seña de identidad para el pueblo», subraya el alcalde.
Mejor suerte ha corrido otro de los tesoros artísticos del municipio, la iglesia de San Miguel Arcángel, construida en el siglo XVI, en piedra. En su interior puede admirarse su retablo mayor, de estilo barroco y obra de Pedro Roldán. Este templo adquiere protagonismo durante la celebración de las fiestas patronales de la localidad, de las que disfrutan jóvenes y también mayores, a través de la Asociación de Jubilados del pueblo. Este colectivo agrupa a 71 pensionista y comenzó a funcionar hace ocho años. Su presidente, Manuel Morillo, apunta que la participación en la asociación «es alta, aunque resulta más difícil para la gente de más edad».
La agrupación ofrece cursos para aprender a realizar trabajos en mimbre y piezas de artesanía. También presta especial atención a la gimnasia de mantenimiento, «por los efectos beneficiosos que asegura en la gente de más edad». La pintura y los trabajos de mantelería cuentan también con un buen número de participantes.
El colectivo acude además todos los años a la concentración de mayores que se realiza en la capital, y organiza para sus asociados distintas visitas culturales.
Como centro de reunión disponen de un local cedido por el Ayuntamiento, donde además ofrecen algún refresco a los vecinos del pueblo. «Agradecemos que el Ayuntamiento nos haya dejado esta sede, que se encuentra en muy buen estado, y que nos permite realizar muchas actividades", apunta Manuel Morillo.