La suerte es caprichosa, pero no siempre da la espalda. El Palencia ha desperdiciado muchos puntos en la recta final de los partidos y ayer parecía contar con todas las papeletas para que le sucediera lo mismo, pero logró retener los tres puntos que desde el comienzo le otorgaba el gol de Carlos. Sin duda, la gran singularidad del encuentro ante el Real Valladolid B fue, precisamente, que el delantero venezolano se estrenara como goleador con el Palencia. El resto se enmarca dentro de lo habitual: dominio en la primera parte, miedo al empate en la segunda y oportunidades claras de sentenciar que no se aprovechan.